martes, 18 de noviembre de 2008

MEDIA MARATÓN ALCORCÓN (9-Nov)


Una pasada lo de Alcorcón.

Después de no dormir el viernes, y llegar a Madrid el sábado hecho una penita y con la garganta a reventar, me levanto el domingo con la idea de ir cómodo a por el 1h40´. Pero claro, los del grupo se plantean que en vez de hacer FERNAN y LLUVIO 1h30´y MAVEGAN y YO 1h40´, que al punto intermedio: 1h35´...

Pues a correr... aunque poco convencido... la intención es llegar al menos al km15 con ellos, y en la subida ir a mi ritmo para acabar como pueda el resto de la carrera.

La realidad es que aunque pasé un ratito malo al comienzo (me cuesta coger un ritmo tan rápido), poco a poco se estabilizaron las pulsaciones y me fui encontrando mejor. El ir arropadito con el grupo me vino de lujo (eso, y que LLUVIO parara de vez en cuando a FERNAN que se nos calentaba...).

Tras la subida del 15, coroné fácil, el avituallamiento se me torció un poquito y pasé un momento delicado. Un par de kilómetros de crisis. FERNAN que tira a por el 1h30´ y nosotros tres que vamos poco a poco aumentando el ritmo a la vez que sobrepasamos al cartel del 1h35´

MAVEGAN tira para delante y LLUVIO y YO mantenemos el ritmo... en el km18 me noto que voy de lujo. Aunque las pulsaciones ya han subido bastante, corro fácil a un ritmo muy alto (calculo que entorno a 4:10 el km... y digo que calculo, por que mi sensor del pie se queda sin pilas en el segundo kilómetro, así que me pasé toda la carrera escuchando los pasos por kilómetro que iban dando LLUVIO y MAVEGAN).

Al final, llego bastante fuerte junto a LLUVIO... y total, que para una semanita cargada de kilómetros que quería terminar con una Media de Alcorcón tranquila, paro el cronómetro en 1h31´11´´.... casi nada !!!!

Mi objetivo era intentar bajar de 1h35´en la Media de Getafe que es llanita.... ahora está el listón muyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy alto.

Gracias a las "liebres" de lujo en esta aventura: FERNAN, LLUVIO y MAVEGAN....

Ahora a por el sub1h30´... FERNAN, ¿en Getafe?

jueves, 13 de noviembre de 2008

MARATÓN EXPO ZARAGOZA 08


CABEZA FRÍA Y PIERNAS CALIENTES


Allí estaba yo. 28 de Septiembre de 2.008. Eran poco más de las 8:30h y me encontraba entrando al Parque Grande de Zaragoza donde, por casualidad (quizá fue una señal), un par de meses atrás (con la excusa de la visita a la Expo) salí a trotar una mañanita temprano sin ser conocedor que sería el punto de arranque de mi segunda experiencia maratoniana.

La emoción e incertidumbre de la primera cita con la distancia de Filipides había dejado paso a la preocupación y la poca esperanza en la Maratón de la Expo. Una contractura en el gemelo izquierdo a falta de una semana para la gran cita me había sumergido en una falta de esperanza total en acabar la prueba.

Mi última semana de preparación se había quedado en la visita por tres veces al fisioterapeuta, a ver las estrellas mientras me destrozaban el gemelo metiendo los dedos, a abandonar el entrenamiento del lunes, a sufrir fuertes dolores en un breve trote el miércoles y a poder completar 40 minutos sin dolor el viernes. Total, que esto pintaba muy feo.

Tenía la inscripción pagada. El hotel reservado. Y todo preparado para este fin de semana maño. Lo tenía claro: nos desplazamos hasta allí, y en la carrera salgo y troto hasta donde me deje el gemelo.

En el fondo algo me decía que, con ese trote del viernes sin dolor (aunque solo fueron 40 minutos) unido al sábado de descanso, podía no irme tan mal.

El caso es que quedaban unos 20 minutillos para empezar y no tenía ni nervios. No tenía nada que perder, ya que hacía cinco días no pensaba ni correr.

Me preparé, por si todo iba bien, para completar toda la carrera... vaselina en los pies, la pomada que me dio Borja (el fisioterapeuta) para calentar el gemelo, los geles en el bolsillo (no estaba Luis como avituallador)...

Todo preparado y la bolsa al camión guardarropa.

Me voy hacia la salida. Me doy cuenta de que no estoy nada, pero nada, convencido de poder acabar. De echo, hasta que no llego a mi punto de arranque no empiezo a plantearme a que ritmo salir y que tiempo debo ir marcando cada 5kms.

En un principio la idea era mejorar la marca de Madrid (3h45´).

Tras los últimos acontecimientos, decido ser muy prudente y salir a acabar. Me voy a dejar llevar por mis estímulos en carrera, por lo que vaya notando en el gemelo. En definitiva, a escuchar a mi cuerpo.

Pienso que si salgo entorno a 27 minutos cada 5kms el ritmo será más o menos llevadero. Con esa media podría estar acabando la prueba cerca de 3h50´. Tampoco me convenía ir más lento, ya que no era plan estar más de 4h corriendo con el gemelo tocado. Había que buscar el equilibrio entre un ritmo que pudiera llevar (sin cascar el gemelo) y llegar lo antes posible para no exponer a una carga de minutos muy alta a la zona dañada.... esto se dice fácil, pero buscar como lograrlo me tenía esos instantes previos al pistoletazo inicial muy preocupado.

Somos pocos en la salida.

El speaker nos motiva de una forma espectacular. No sé quien es el que porta el micrófono en mano, pero para mi gusto lo hizo muy bien. Comenta que hay algo más de 1.500 inscritos dispuestos a comerse 42kms.

Esto empieza. El del micrófono que sigue con sus arengas... joder, los pelos como escarpias!!! (y eso que hay cuatro gatos animando en la salida).

Una vueltecita por el interior del Parque Grande y salimos a una avenida con un boulevard en medio. Han colocado un pequeño escenario con un grupo heavy destrozando los oídos de los que corremos. Lo primero que se me viene a la cabeza son los vecinos de la zona. Son sólo las 9h de la mañana.... vaya despertar.

Noto frío. Troto sin mirar el reloj.

Primer kilómetro en 5minutos 30 segundos. Muy lento. Pero entre el frío (ha sido todo por la sombra y con el frescor de la mañanita) y el miedo al gemelo...

Poco a poco el grupo se estira. Voy detrás de un grupito de cuatro chavales que se lo van pasando en grande. Van animando ellos al público. Chocan las manos con todos los que están por las aceras. Son unos cracks que me amenizan estos primeros lances.

Van pasando las primeras referencias. Veo el km 2 y el 3. Va mejorando el tiempo. Llegamos al Paseo de la Independencia. La imagen es como la de la película “Abre los Ojos”. Una gran avenida completamente desierta de coches se abre frente mi como si yo fuera Eduardo Noriega. La verdad es que impresiona.

Llego al kilómetro 5. Estoy cerquita del Hotel y a estas horas se estarán levantando mis princesas para ir a verme al paso por el 22, el 26 y el 38.

Por el 5 paso en 26:10. El ritmo a mejorado. Voy a una media de 5:14 min/km. El circuito va a ser totalmente llano y parece que voy cogiendo una marcha buena. Además, lo más importante, sin señal del gemelo.

Sigo detrás del grupeto de cuatro chavales que van todavía animando la carrera. Tan solo la aparición de algún “espectador” de esos que alargan el sábado noche y van para casa un poquito perjudicados hacen saltar algún comentario a mi alrededor. Muchos son graciosos, pero a otros el alcohol les transforma en impresentables. No les doy mayor importancia, como diría alguno: “están mamaos, botarates”.

A pesar de que he cogido un buen ritmo tengo frío. Seguimos por avenidas anchas. El sol todavía no calienta, y casi siempre vamos a la sombra de edificios. Me tengo que ir frotando el pecho para quitarme la sensación de congelación.

De repente escucho ruido de una batería a todo trapo. Anda!!, los heavys otra vez. Estamos otra vez de vuelta a la entrada del Parque Grande (pobrecitos vecinos).

Volvemos a tomar, en la entrada, a la izquierda, pasamos el km10 (51min14seg) y nos vamos a la derecha para salir del Parque por el lado que dá a la Z30 (por donde yo llegué cuando corrí aquí en Julio). Me da un poco de mal rollo, ya que creo recordar que me encontré con alguna cuestecilla maja.

El ritmo sigue siendo bueno. La media en el 10 está en 5:07 min/km. Quizá demasiado rápido, pero de pulsaciones voy muy bien. Además, con casi una horita de carrera, el gemelo no me hace recordar que existe. La gran ventaja es que al ser un recorrido completamente llano no habrá que sufrir esos excesos de cuestas en los últimos kilómetros que me disparó las pulsaciones en Madrid.

Adelanto al grupo de cuatro que iban animando. Les doy las gracias por estos 10kms tan agradables, intercambiamos saludos y los mejores deseos para la carrera y sigo a mi ritmo para delante. Que tíos más majetes.

Ahora sí. Giro. Veo el km11. Oh!! Subidita. Si yo recordaba que había por aquí algunos toboganes. Pero para mi sorpresa, al acabar la subidita, giramos a la izquierda y nos vamos hacia una zona que no conozco. Con lo que evitamos la Z30 y sus desniveles.

Vamos atravesando algún barrio de Zaragoza que desconozco (no soy un gran dominador de esta bella ciudad). Sigo frío. Voy bebiendo agua desde el primer avituallamiento (aunque no por que tenga sed, sino para evitar que no aparezca esa sensación).

El km15 está junto a la casa de Mario y Sofía. Han quedado que bajan a verme y luego se unirán a Moni y Laura para el seguimiento por el Centro. Voy viendo en el crono que voy bastante más rápido de lo que pensaba, con lo que empiezo a preocuparme por si llegarán a tiempo para verme.

Hay un giro a la derecha. Pica un poquito para abajo. Que agradable.

Sigue el frío. El gemelo no dice nada... al fondo la rotonda de la entrada al barrio de Sofía... allí debemos tomar a la derecha para ir por la paralela a su casa (creo).

Sorpresa... rotonda y a la izquierda.... ahora sí que estoy seguro de que no me van a ver. La noche anterior cenando en el Burger King (no es lo más apropiado para la cena anterior a una Maratón, pero cuando se va a cenar con tres niños...) habían comentado que el km15 era frente a su casa... error!!!

Sigo para delante y al fondo veo el km15.

No hay nadie por la calle animando. Es una avenida muy ancha.

Y justo antes del avituallamiento veo sentada a toda la familia (Mario, Sofía, Rosa e Ismael). Les veo yo antes que ellos a mi. Les hago señales y se levantan todos como locos a animar. Como se agradece. Les digo que voy mucho mejor (en tiempos) de lo esperado. Me hacen fotos, me gritan, y nos emplazamos para vernos en el km22.

Avituallamiento. Botellita de agua y a seguir. Tiempo de paso en el km15: 1h16´17´´ (ya estoy en una media de 5:05min/km). Voy demasiado bien. El gemelo sigue sin decir esta boca es mía.

Salgo del barrio de San José hacía la Z30. Sin saberlo me meto en lo peor de la Maratón Zaragozana.

Afortunadamente empieza a darme el sol. Comienza a desaparecer la sensación de frío. Y no es que hiciera mucho frío. Estuvimos entorno a los 12º-14º en esa primera hora, pero es que me estoy quedando en los huesos y por las mañana llevo unos días que noto las temperaturas bajas más de lo que era habitual hasta ahora.... pero la perdida de kilos es lo que tiene. Me pesé el sábado antes de venir para Zaragoza y estaba en 68,9kgs (cuando el pasado 2 de enero pesaba 79kgs... y creo que no estaba gordo, que gordo estuve hace 6 años cuando llegue a pesar 94kgs).

El caso es que por la Z30 da el solecito. Es un poquito con pendiente hacia arriba. Aflojo el ritmo, que voy bien y no quiero forzar.

De repente una mala señal. Es el km17 y el gemelo da el primer aviso. He notado como una presión que ha desaparecido rápidamente sin dejar secuelas. Pero me he acojonado. Me quedan 25kms para la meta. Es mucho. Lo primero que pienso es en suavizar el ritmo, bajar pulsaciones (estoy bien, entorno a 155ppm) y no forzar.

Aflojo un poquito y sigo con mis kilómetros.

Este tramo es aburrido. Para entretenerme y dejar de pensar en mi dañada pierna, me fijo en la camiseta del que llevo delante. Una camiseta de la Behobia-San Sebastián del 2.007, marca Niké en negro y dorado, de esas “pretujis”, guapísima. Yo llevo una igual pero en blanco (y sin publicidad).

El de la Behobia va acompañando a otro corredor para que llegue hasta la Media Maratón. Van hablando que allí le dejará para coger un ritmo algo más fuerte y que el otro intentará llegar hasta donde pueda. Sin darme cuenta estoy en el avituallamiento del 20.

He preparado mi primer gel. Tomo la botella de agua. Para que realmente de resultado este gel y para evitar problemas de “irme la pata abajo”, hay que tomarlo con una botellita de agua entera. Con lo que doy un traguito al gel y otro a la botella. Y sigo corriendo. Y traguito al gel y traguito de agua. Y sigo corriendo. Y acabo con el gel y con el agua. Perfecto el avituallamiento.

He pasado al de la Behobia y a su colega. Con el rollo del gel no he tomado tiempo de paso en el km20, pero la Media Maratón está cerquita y me servirá de referencia.

Creo que me he acelerado en el avituallamiento o que no he respirado muy bien. El caso es que el gemelo me manda otra señal. Noto más presión. Uff!!! Que me parece a mi que en el km22 donde esta Moni echo pie a tierra.

Paso por el Centro. Calle del Coso. En la esquina entre esta calle y el Pº de la Independencia hay otro grupo tocando en un escenario (estos son bastantes menos heavys que los primeros). Ahora si que hay mucho público animando. Giro a la derecha y veo la pancarta de Media Maratón. El de la Behobia que se despide del colega y tira para delante. Y yo que paso la Media.

Media Maratón: 1h47´19´´ (a pesar de todo voy clavándolo a 5:05 min/km). Y pienso: claro, si es que ya son casi dos horitas corriendo, ¿cómo no va a molestar el gemelo si hace cinco días tuve que dejarlo cuando no llevaba ni una hora?. Bastante he hecho llegando hasta aquí.

Con la Basílica del Pilar de fondo, pienso en llegar al 22 y ver a mis princesas.

Ohhh... otro error de cálculo en el recorrido. Pensábamos que el km22 estaba en la parte de detrás del Pilar (junto al río). Pero para mi sorpresa atravesamos por la misma Plaza y el km22 lo veo más adelante frente a la puerta del Ayuntamiento. Pero mis niñas son unas máquinas. Allí están. Acompañadas de nuestra “familia” de Zaragoza. Y otra vez saltos, y fotos, y ánimos... y como me voy a parar si están exultantes con la hazaña de su héroe. Les voy preparando para lo que se avecina (estoy convencido de que no terminaré la prueba) y les grito que la pierna empieza a molestar.

Salgo de la plaza y circulo paralelo al río. Que bonito han dejado los márgenes del Ebro.

Sigo dirección hacia el este.

Llego al km25 con más molestias. Es como si fuera amagando que en cualquier momento va a pegar un pinchazo de la leche y me va a dejar inmóvil. Intento ir tomando aire profundamente, creyendo (no sé si con razón o no) que puede que se relaje algo el músculo.

Paso por el km25 en 2h07´12´´ (sigo en 5:05min/km).

Bebo agua. Y al salir del avituallamiento veo que lleva un rato junto a mi un tío de mi edad que lleva mi mismo ritmo. Intercambiamos alguna palabra. Vamos adelantando corredores.

Seguimos juntos. Es de Huesca, me cuenta.

Ahora estamos volviendo por el carril contrario hacia donde estaba el 22, pero en vez de entrar hacia la Plaza del Pilar, giramos a la derecha para cruzar el Ebro por el Puente de Piedra. Allí está el km26 y, seguro, mi grupo de animadores...

Me gritan, me hacen fotos, me animan.... el de Huesca alucina.

Y yo que sigo. Y mi gemelo que cada vez se pone peor. Ahora noto que empieza una presión por la parte anterior del muslo.

Esto pinta pero que muy feo.

En este tramo del 25 al 30 la carrera pasa varia veces los puentes por encima del Ebro. Llega un momento que, estoy tan preocupado por mis molestias, no se ni a que lado estoy del rio.

Los dolores no son continuos, por lo que me decido a seguir, aunque aflojando algo el ritmo. Aún así, llego hasta el km28 con el oscense, que ha quedado con su hermano para un avituallamiento de Isostar. Aprovecho para quedarme un poquito y dejarle que se vaya a su ritmo. Prefiero aflojar por la pierna. Voy con mucho miedo al pinchazo definitivo. El va fuerte.

Se va yendo poco a poco. Me centro en que en el km30 tengo que liquidar mi otro gel.

Estoy llegando. Ahora voy sin compañía. Tomo el gel en una mano y en la otra la botellita de agua suministrada por los voluntarios (que gran trabajo durante todo el recorrido, antes y después de la prueba... unos fenómenos... y no paraban de animar).

Paso por el km30: 2h32´41´´ ... no me lo creo, a 5:05min/km.... a pesar de todo.

Pero este segundo avituallamiento se da algo peor. Los tragos del gel me suponen más esfuerzo. Mis pulsaciones van algo más altas (entorno a 165ppm) y me cuesta respirar, beber y apretar el gel.

Salgo de este avituallamiento cansado, con la mano pringada por el gel y con la impresión de que si no iba bien del todo, acababa de cagarla de cara al final.

Del km30 al 35 se me hace un poco infierno. Estamos en la zona nueva cercana a la Expo. Prácticamente no hay nadie por las aceras animando. Aprovecho lo puntos intermedios de esponjas (concretamente el km32,5) para tomar una y limpiarme mi pringosa mano izquierda.

Me da la impresión de que si llego al 35 podré acabar. Es la automotivación que exprimo en estos kilómetros. Veo el km33 y pienso: en 45minutos habré acabado. No puedo parar, ya verás como al final la pierna te deja terminar. Las molestias cada vez son más constantes. Me presiona el gemelo y sube esa molestia hasta la parte trasera del muslo. Es realmente incomodo.

Km35. Avituallamiento. Bebo agua. Es el primer momento de toda la carrera en el que creo que puedo acabar. Estoy seguro de que ya no casco. Son siete kilómetros por delante. Algo más de media hora,. No puede dejarme tirado a estas alturas mi gemelo. Llevamos juntos toda la vida, joder, esto no se hace a alguien de toda la vida.

Paso por el km35 en 2h58´38´´. La media está ahora en 5:06min/km pero es que este tramo ha sido moralmente duro.

Pero cuando uno sobrevive a una crisis sale reforzado...

Tomo aire. Pasamos en paralelo a la meta y veo corredores entrando. Sé que voy a llegar.

Al fondo veo al de Huesca.

Ya tengo motivación... hay que ir poquito a poco acercándose a él para ver si luego me lleva hasta el final.

En el 37 le cojo. Se queda sorprendido y me comenta: ¿creía que te habías quedado jodido?

Seguimos juntos.

Llegamos al km38. Mis fervientes seguidores vuelven a insuflarme la energía necesaria para acabar. Fotos, ánimos. Les comento que voy muy mal. Y es la verdad. El dolor del gemelo ya es constante. Sube hasta el muslo y hay momentos en que no noto como doblo la rodilla.
Pero hay que seguir.

Pasado el km39 el de Huesca me dice que tire para delante. Va jorobado.

Yo de fuerzas voy bien, y como de la pierna ya paso, pues eso, a por la meta que voy.

Es una zona de unos jardines cerca de la Expo. Con mucho giro y una zona empedrada con la que hay que andar con cuidado.

Llego al km40. Voy justito y se me olvida pulsar el reloj para grabar el tiempo de paso. Lo que sí sé es que si aprieto tengo el 3h35min en mi mano... me emociono sólo de recordarlo.

Voy bordeando la Expo y llego a un puente. Veo el km41.

Cruzo el puente. A la entrada había una UVI móvil y un corredor tirado en el suelo.... no me paro a pensar más en ello.

Trazo en paralelo al otro lado del río y vuelta por otro puente (algo durillo... que uno a estas alturas va muy justo).

Ahora ya sí que sí... a por todas... que le den a los dolores....

Paso el 42... quedan 200m.....

Que pasada!!!!

Entro brazos en alto (no puedo evitarlo): 3:34:16 !!!!!!!!! ( 5:05 min/km de media)



Contento. Muy contento. Acabando fuerte, los últimos 7kms a una media de 4:57 min/km.


Creo que ahora me tomaré unos días de descanso en esto del correr... he acabado con dolores por todo el cuerpo.


Paseito hasta el Hotel donde me espera la afición.... que grandes sois.


Gracias, por que son los más grandes, a Moni, Laura, Sofía, Mario, Rosa e Ismael (con lo pequeñajo que es y todo lo que anduvo el tío para poder seguirme en la Maratón... él sí que es un CAMPEÓN, con tres años y se pateo Zaragoza entera).


El esfuerzo de estas doce semanas de preparación dio, a pesar de la lesión, un feliz resultado. Hipotequé mis tres semanas de vacaciones levantándome cuatro días por semana a las 7 de la mañana para entrenar y poder estar a las 9h en casa y desayunar con la familia antes de empezar la jornada playera. Esto también me sirvió de motivación para acabar.... tanto madrugón en vacaciones para no acabar, no era posible.



Próxima cita:

Valencia o Sevilla (22 de febrero de 2009)


¿Cerraré el círculo?

MAPOMA 08 (Maratón Madrid)


... Y UN DÍA SOÑÉ...


Los nervios, la incertidumbre, lo desconocido... no sé que pudo ser, pero eran las 5h de la mañana de la gran cita y mi cuerpo había dicho que se acababa el descanso.

Me había acostado tarde (prácticamente la media noche). Sorprendentemente, no me había costado conciliar el sueño.

Momentos antes había dado buena cuenta de la última ración de hidratos de carbono (esta semana pre-MAPOMA he celebrado la “Semana Internacional de la Pasta”) y tenía preparado todo lo necesario para el “gran día” (dorsal, chip, camiseta, mallas,...).

Ultimo repaso del plano de carrera. Memorizar los puntos donde estará la familia y donde me esperará Luis con los dos avituallamientos especiales (geles de carbohidratos).

Todo estaba visto para sentencia. Tres meses de agradable sacrificio que se debían materializar en un estreno a lo grande.

El primer pie en el suelo a las 6:45h, tras el pipí de rigor, el miedo al calor previsto para esta cita me lleva a mirar por la ventana viendo la “pinta” de este amanecer... sin conclusiones claras.

Primera estación importante de la carrera: llenado del depósito y posterior “vaciado”.... primera prueba superada: tras el vaso de “isotónico”, el café con leche y el par de tostaditas y el plátano, siento una llamada urgente de mi interior que me indica que encienda la luz del baño y deje mi cuerpo “listo” para la batalla.

A las 7:30h la cita con mi acompañante hasta la línea de salida. Empezamos mal. Se retrasa. Los problemas para su vaciado (finalmente fracasado) nos obliga a salir 15 minutos tarde... afortunadamente esta demora es fácilmente recuperada apretando el acelerador en la bajada a Madrid. Que linda está la capital a las 8h de la mañana. La tranquilidad se respira a estas horas a pesar de que el gentío comienza a llenar el tramo Cibeles-Colón.

Una buena cantidad de vaselina por pies, pezones, axilas... evitando roces evitaremos sufrimientos innecesarios (que ya es bastante correr durante 4h).

Dejamos las mochilas en el guardarropa... son las 8:35h y nuestros caminos se separan. Mi acompañante es bastante menos ambicioso que un servidor y su tiempo previsto de finalización se separa del mío entorno a la media hora. Fuerte abrazo. Nos deseamos suerte para la batalla y nos diluimos entre el gentío para colocarnos en la salida acorde al ritmo que queremos emprender la marcha.

Veo el “globo” puesto por la organización que llevarán los de 4h y, algo más adelante, el de 3:45h. Decido situarme entre ambos... pienso que si me coloco con el de 4h, probablemente salgan fuertes para ganar en la primera media lo que luego se dejarán en la segunda. Yo tengo claro que mi estrategia es salir conservador y ver como llego a la Casa de Campo (km. 23). Además, estoy acostumbrado a correr solo. Con el globo de las 4h irán unas 20 ó 30 personas y no me gusta para nada esta situación. Soy una especie rara en esto del correr, ya que la mayoría de corredores siempre busca hacer grupos con objetivos similares para hacer más ameno el recorrido... yo, como siempre, iré a mi ritmo y con mi intuición.

Son las 9h. La cita comienza puntual. Me veo rodeado por otros 13.000 corredores ávidos de cumplir un sueño. Ellos y yo sabemos que la gran mayoría no cumplirá lo esperado, con lo que cada uno espera que sea el de su lado el que fracase.

Cruzo la línea de salida y a continuación comienzan estos primeros metros de incertidumbre en los que a unos les da por hablar, a otros por tocarse toda la indumentaria (como si se le hubiera descolocado en el arranque) y a los que llevo justo a mi lado por cantar... sí, se lanzan a cantar.... pero si es la Brigada Paracaidista... ya corrí la Media de Alcalá y se pasaron corriendo en grupo y cantando durante los 21Kms !! ... mi primera duda: ¿conseguirán hacer una Maratón todos juntos y cantando sus misivas militares?

Primeros 5Kms... hay que ascender desde la salida en Recoletos hasta la Plaza Castilla. Llevo memorizado que los pasos deben ser de 28 minutos cada 5 kilómetros, y si en este primer “lap” nos vamos unos segundos más allá tampoco pasa nada

Que gracioso es ver el reguero de corredores que, traicionados por los nervios, se ven obligados a tomar las de “Villadiego” y se echan a un lado de la calzada para regar los diferentes setos y árboles que inundan el Paseo del Prado en estos primeros lances de carrera.

La llegada a Plaza Castilla me hace vivir dos momentos encontrados. El primero me lleva a pensar en lo estúpido que es el ser humano. Al paso por el depósito de Canal de Isabel II alguien entre la multitud lanza al aire ese grito, tan de moda, de “Agua para todos”. Inmediatamente otro le contesta de forma absurda desaprobando el lema, “Agua para vivir no para los campos de golf”. ¿nos tiene que acompañar la política en esta “cívica” cita sólo deportiva?
Por el contrario, y siempre hemos de quedarnos con lo bueno, justo en el primer avituallamiento en el Km5 me encuentro con ese personaje ya famosos por su disfraz de Groucho Marx, que todos los años corre este evento de esa guisa. Este tipo es historia en MAPOMA, y yo comparto unos metros con él. Su objetivo de 4:15h (marcados en un cartel que porta con su mano derecha) le hace rezagarse poco a poco.

El primer tiempo intermedio me muestra que la cosa empieza bien: avituallamiento en el kilómetro 5 pasando por debajo de 27 minutos. La subida ha resultado sencilla; el pulso se mantiene entorno a 150 pulsaciones por minuto y tras el giro en Mauricio Legendre atacaré 9 kilómetros de perfil a favor que me deben llevar a mantener un ritmo bueno sin subir las pulsaciones. Soy consciente que una vez llegado a las 170 ppm la situación empieza a ponerse gris, ya que costará mucho volver a bajarlas.

El tramo del 5 al 10 es realmente agradable. Príncipe de Vergara se muestra en toda su anchura dejando encontrar al corredor siempre un espacio cómodo para el trote. Pica hacia abajo, con lo que el ritmo se vuelve más vivo. Tengo que ir frenando mis piernas, que me piden más “carnaza”. Todavía es mucho lo que queda por delante.

Avituallamiento del 10. Seguimos frescos. Paso mejor de lo previsto. Poco más de 53 minutos en este punto me llevan a unas sensaciones contrapuestas... por un lado la alegría de verme fresco y a un ritmo de 5:18 min/km (muy por debajo del 5:40, previsto para acabar en 4h). Por otro lado me atrapa el miedo. Ir demasiado fuerte puede suponer pagarlo al final. Llevo tres meses mentalizándome de esto. Es la clave. Los que tienen experiencia te lo dicen: por ganar cinco minutos en la primera mitad puedes perder media hora en la segunda.

En definitiva, trato de frenarme. Sigo bebiendo en todos los puntos de avituallamiento.

Nada más iniciar este tramo del 10 al 15 me quedo con la imagen más bonita de esta Maratón. Al pasar por encima del paseo de la Castellana por el puente que lleva hacia Raimundo Fernández Villaverde, se ve un reguero continuo de corredores formando una masa compacta que llega hasta la Plaza de Cuatro Caminos. Con los pelos como escarpias encaro la subidita pensando en esos perritos calientes que habré devorado en la cafetería Nebraska aquí situada (me prometo no tardar mucho en venir por aquí).

Esta zona la domino. Siempre he sido del Norte de la capital. Viví en el Barrio del Pilar y hasta que lleguemos a la Casa de Campo es mi territorio. Sé que en el km14 subiremos desde Guzmán el Bueno hasta la calle Fuencarral. He guardado fuerzas. Comienzo la escalada y, aunque todavía el Sol no ha aparecido en todo lo alto y el calor no ha comenzado a romper, ya hay gente que empieza a pagar esfuerzos. Auxiliares que patinan en paralelo a los corredores, vaselina y reflex en mano, se ven obligados a comenzar a trabajar... de aquí al final su ayuda es indispensable para la buena marcha de todos los participantes.

Ya han empezado a situar las duchas de hidratación intercalándolas entre los puestos de avituallamiento. Así, en el 12,5 me doy el primer “refresco”. Me despojo de la gorrita comprada para luchar contra mi amigo “Lorenzo” e imito a Carmen Maura en aquella película de Pedro Almodóvar (si bien es cierto que no necesito de la ayuda de ningún barrendero para empapar mi ajustado atuendo).

Km 15 en 1h20´. Justo cinco minutos por debajo de lo previsto.

Hemos ganado la calle Fuencarral. La calle se estrecha. De repente me veo envuelto en recuerdos del trabajo. Y no es que haya trabajado alguna vez por la zona, pero es que me veo rodeado a mi derecha por tres corredores (con equipación verde) del C.A. Toledo y a mi lado izquierdo me acompañan cuatro con indumentaria azul de un club de Alcázar de San Juan (C. Real)... joder!, no me quito a los manchegos de mi lado ni corriendo!!!!

Pronto estos recuerdos laborales se desvanecen... pasamos en plena plaza de Callao por el arco del Km16 que rememora la candidatura olímpica de Madrid 2016. Bonito presagio para la entrada a la calle Preciados. Al fondo ya se escucha la música. Un escenario en plena Puerta del Sol acompaña con ritmo de tambores a los intrépidos del asfalto. Trote por la calle Mayor y llegada al Palacio Real.

Voy pendiente al tomar la calle Feraz. Entre el 18 y el 19 estará Moni con Laura. Estaría bueno que después del madrugón que se han dado para estar allí animando no las mandará un beso. Voy por encima del tiempo previsto, con lo que tengo pavor a que no hayan llegado todavía al punto de encuentro y que luego puedan echarme en falta, temiéndose alguna desgracia de su valiente “héroe”.

Ya las veo a lo lejos. Acera derecha de mi marcha (según lo previsto). Me abro un hueco entre otros tres guerreros que corren pegados a mi y las pego un grito de aviso.

Me han visto. Sus aplausos y ánimos son respondidos por mi parte lanzando un beso. Dudo en pararme y achucharlas, pero sé que corro el riesgo de que retomar mi camino sea duro para mis piernas... me preguntan que tal voy, y les soy totalmente sincero: fenomenal!!!

Sigo marcha esperando la llegada del 20 y la referencia importante de la Media Maratón.

Todo es bajada. Calle Ferraz, giro a Paseo Moret (donde una de las guías del globo de 3h45´ va con problemas. Ya no lleva el globo y la paso sin ningún esfuerzo).

Vuelvo a girar y... caída libre!!!!... el Parque del Oeste. Hemos pasado el 20 y nos acercamos a la mitad del recorrido.

Ya veo al fondo el arco. Mucha gente se para en este punto. Su objetivo es sólo hacer Media Maratón, y para ellos el premio está conseguido. Para otros precisamente empieza aquí. Hay quien prefiere hacer la segunda mitad del recorrido acompañando a algún compañero de rodajes que esté sumergido en la aventura completa. En estas veo a tres uniformados del club Mesón Castillo de Villalba. Caras conocidas del pueblo. Su espera me hace conocedor de que José Castillo y compañía todavía no han llegado a este punto.

Paso la Media en poco más de 1h51´. Justo después, al girar en la Avenida de Valladolid me he citado con Luis para la primera entrega de gel. Según termino la bajada le veo. Me despojo de la gorra y aprovecho para hacerle gestos con el fin de que me reconozca entre todos los que acabamos con este placentero descenso en el Puente de los Franceses. Ya me ha visto.

Foto de rigor sobre la marcha y entrega de avituallamiento. Se interesa por mi ritmo y le contesto que muy bueno, 7 minutos por debajo de lo previsto a mitad de carrera (espero que no me pase factura más tarde) ... hasta dentro de 10Kms amigo.

Doy buena cuenta, de forma tranquila, del mejunje preparado.

Comienza el purgatorio. Encararé hasta la Glorieta de San Vicente para entrar a la Casa de Campo. Nunca he corrido por aquí, y no sé lo que me espera, aunque en el perfil publicado por la organización de la carrera para este tramo no parece excesivamente exigente. Cuando quiera salir de la Casa de Campo será el Km30... el infierno llegará a continuación.

Nueva “duchita” antes de la glorieta. Giro a derecha y entramos a la mítica Casa de Campo. Comenzamos con una subidita interesante. De esas que hacen daño... creciendo el desnivel poco a poco y prolongándose en el tiempo y espacio. En un montículo casi al final de la subida, y cuando ya se vislumbra el precioso Lago, dos mercenarias del amor me refrescan la memoria de donde estoy. Están alucinadas por el espectáculo de corredores y seguro que jamás han tenido tan poco negocio con tanto hombre a su alrededor.

Sigue el recorrido paralelo al Lago hasta una rotonda donde nos vamos a derecha para seguir subiendo. Esto es duro. No lo esperaba. El reguero de corredores andando empieza a ser notable. Sigo a mi ritmo. Estoy en el Km25. 2h12´. En los últimos 5 (del 20 al 25) estoy en un ritmo de 5 minutos 20 segundos por kilómetro. A pesar de la dureza (por otro lado inesperada en este tramo) voy 20 segundos por kilómetro por debajo de lo programado. Las pulsaciones se mantienen en niveles que garantizan un supuesto “éxito”.

Duchita en el 27,5. Sigo en la Casa de Campo. Un espectador grita que ya ha llegado el primero y que Chema Martínez ha ganado..... si con eso cree que me ánima, lo lleva claro. Yo estoy en mi propia guerra, y la de nuestro líder olímpico contra las huestes africanas son de otro libro.

Antes de ganar el km30, sé que está al salir de la Casa de Campo, me llevo la mayor de las sorpresas. Encaro una rotonda, cojo la salida a mi derecha y me encuentro que salimos por donde está el Palacio de Cristal. Una subida de unos 300 metros que para muchos a estas alturas supone subir el Mortirolo.

Menos mal que entre la vegetación del lugar el tránsito de estos 10 últimos kilómetros ha sido agradable. Apenas se ha notado el castigo del calor. Pero el miedo me ataca. Una vez llegue a la Puerta de salida de la Casa de Campo comenzará el auténtico Holocausto. Sol, cuestas, .... menos mal que todavía voy entero (o no... ya que si a estas alturas uno ya va destrozado, creo que desistir y coger el metro hasta el punto de encuentro con la familia en el kilómetro 39 hubiera sido una opción digna).

Hay quien dice que el Maratón es una carrera de 10 kilómetros con 32 de calentamiento previo. Estaba llegando al momento de verdad. El paso del “muro”, el encuentro con el “tío del mazo”. Tras el esfuerzo realizado, lo normal es que sobre el kilómetro 30-32 se produzca un cambio en el organismo del corredor. La reserva de hidratos de carbono se agota y el cuerpo empieza a tirar de un combustible de peor calidad: las grasas. Para convertir esas grasas en energía se quema mucho azúcar, con lo que se entra en un estado peligroso de bajada de los niveles de glucosa en nuestro organismo. Es muy habitual sentir flojera en las piernas, mareos, vómitos... Dependiendo de la fuerza y preparación el pasar este bache puede originar unos problemas u otros.

Todos estos pensamientos me acompañan en esa última subida antes de abandonar la Casa de Campo.

Bueno Campeón, empieza lo bueno. Si ves un tío con un mazo en la mano y sientes que te ha pegado en la cabeza, no sigas sufriendo.. te has pegado contra el muro. “Relájate” y sufre, que en 20 minutitos de trote cochinero se habrá pasado (hay quien dice que esos veinte minutos en los que tu cuerpo tiene que cambiar de estado son lo más duro que puede ocurrirte en la práctica deportiva.... también hay quien defiende la teoría de que quien no se pega contra el muro no sabe en realidad lo que es correr una Maratón).
Abandono por encima de las 170 pulsaciones la Casa de Campo. Esto empieza a ponerse turbio. Bajadita para intentar recuperar aire. Sé que si llego en paralelo al Manzanares y no he conseguido recuperarme de este último esfuerzo, lo voy a pasar muy mal en lo que queda de aventura (nada más y nada menos que 12Kms).

Voy soltando piernas y brazos como si fuese bailando. Dos corredores hablando en catalán me acompañan en la bajada. Pasamos el Km30. Unos segundos por debajo de las 2h40´. Estoy, a pesar de la Puta Casa de Campo (y no de las Putas de la Casa de Campo, que las dos negritas de la primera cuesta no tuvieron culpa alguna de mis subida de pulsaciones) todavía 8 minutos mejor de lo previsto. Voy recuperando algo las pulsaciones, pero tampoco es para hacer una fiesta.

Y empieza a estrecharse la vía. Hay obras. Voy en paralelo al Río y dos chavalas (supongo que las parejas de los dos catalanes) invaden la calle para acompañar a sus “héroes” en un tramo de la andanza. Van haciendo fotos y me molestan un poquito en mi trote, pero no es plan ponerse borde en esta fiesta. Tienen pinta de rendirse pronto, con lo que tan sólo hay que esperar unos segundos. Efectivamente, abandonan la calzada.

Ya estoy en el Paseo de la Ermita. He dejado la compañía de los catalanes y sé que Luis me espera en el km32 con el Vicente Calderón a la espalda (hasta en estas situaciones deja ver sus colores. Es que es indio hasta la médula).

Esta vez el encuentro es más sencillo. Está en una zona muy solitaria (en medio del puente) y yo corro sin nadie a mi alrededor. Me ve de lejos. Fotito, ánimos y avituallamiento. Misión cumplida. Le pido que avise a Moni de que llegaré al km39 antes de lo previsto. Me avituallo poco a poco mientras cruzo este largo puente y agradezco interior e infinitamente la labor desempeñada por mi amigo.

Quizá el no sea consciente, pero al final de la prueba sé que he llegado hasta allí en gran parte gracias a su ayuda y desinteresada colaboración.

Llego a la otra ribera del Manzanares. Para mi esto es una incógnita. Conozco algo la zona, pero sin dominarla. Por lo que he visto en el plano, trazaremos en paralelo al río durante varios kilómetros hasta llegar a Méndez Alvaro. Hay estará la prueba final.

Para mi sorpresa, nada más terminar el Puente de San Isidro me topo con una subida (eso sí, con la Catedral de la Almudena en la altura, si es que alguien tuvo aire suficiente para disfrutar de la vista). Pica muy duro, y el sol empieza a asomarse por mi espalda.

Voy con la gorra al revés, de tal forma que me tapa la colleja del ataque de “Lorenzo”.

Una vez acabado este tremendo “repecho”, empieza el recorrido hacia el 35. Trote para recuperar pulsaciones y a coger un ritmo cómodo (a estas alturas). Llego al 35 en 3h06´. Mi cálculo era estar sobre 3h18´, con lo que la diferencia a mi favor me hace tener un buen colchoncito para lo venidero.

En este avituallamiento cojo una botellita para refrescarme muñecas y nuca (principales termómetros del cuerpo). Mojo la gorra y me prometo entregársela a Moni al pasar por el 39. El Sol no ha terminado de castigar y lo único que hace este complemento es darme más calor.

Voy acongojado. Me esperan los 7 últimos y duros kilómetros. 80 metros de desnivel en contra en tan pocos kilómetros (y con tantos ya recorridos).

Algo me acongoja más. En el Paseo Imperial hay alguien en el suelo con problemas. En la acera de mi derecha veo las piernas de alguien que está intentando ser atendido por el público. Las caras de los que rodean el cuerpo tumbado en el suelo reflejan que la situación es alarmante.

Miro el pulsómetro, veo que voy en los límites esperados, y me auto-convenzo de que quizá esa persona allí arrojada estaba poniendo su cuerpo a un límite demasiado alto. Estoy seguro de que al final quedará en un sustillo, me ánimo y sigo ruta.

Duchita en el 37,5Km. Muchos ya se paran al pasar debajo del agua. Tengo que gritar para que no se paren y entorpezcan a los que venimos a otro ritmo.

Justo ahí estamos ya en Méndez Alvaro. Pensaba que el infierno empezaba en el 35, pero mira por donde que he tenido algo más de dos kilómetros de prórroga. Arriba se ve Atocha. Un reguero de corredores se convierte en una fila de andadores.

Yo noto, ahora sí, el Sol, en mi espalda. Voy subiendo a mi ritmo. Sin parar, sin decaer. Noto que voy bien por que no paro de adelantar a otros (pero ojo!, que cansado voy.... y en el pulsómetro aparece la fatídica cifra de 181 ppm... creo que este va a ser mi punto de no retorno. De aquí ya no bajan las pulsaciones hasta el final de carrera. Afortunadamente quedan menos de 4kms con lo que el esfuerzo será soportable). El sufrimiento de los que están a mi alrededor me hace automotivarme para no hacerme partícipe de éste. Un silencio másticable lleva al reguero de corredores en su vía crucis hacia Atocha (en este nuestro camino maratoniano tan sólo una estación de transición para la subida hasta Mariano de Cavia y Menéndez Pelayo). Rompo el silencio con un grito de rabia para mi y ánimo para ellos: “vamos coño!!, con todo lo que hemos sufrido para llegar hasta aquí no vamos a rendirnos ahora” (me salió del alma. Necesitaba soltarlo).

Y cuando estoy coronando la cuesta veo delante mía, clavados con un trote cochinero, digno del mejor Andujar Oliver en sus tiempos de trencilla, dos elásticas del Mesón Castillo. En pleno esfuerzo les espeto: Vamos Villalba!!, uno gira la cabeza y le reconozco. Un conocido de los que corren de verdad. De los de la Media Maratón en 20 minutos menos que yo. Me anima y entre su aliento consigo entender algo así como: “Joder, vas como una rosa. Tira, que tú si que lo tienes”. Este ánimo me hace salir escopetado en ese momento de tomar la Plaza de Atocha con el monumento a las víctimas del 11 M como testigo.

Encaro hacia Mariano de Cavia. Me coloco en la parte izquierda, según lo convenido con Moni. En este punto estará con Manu y Bego y con José Carlos y Lucía con los niños. Serán el arreón final antes de encarar el infernal kilómetro de subida de Menéndez Pelayo.

Voy por Reina Cristina. Me quito la gorra para refrescarme con mi propio sudor. Veo al fondo un arco a la entrada de la Plaza de Mariano de Cavia. La acera está repleta de corredores haciendo estiramientos. Creo que el del Mazo hoy ha hecho su agosto.

Llego a la Plaza. No veo a Moni. Voy pendiente pero nada. Tan centrado voy con verla que no me doy cuenta que no he aminorado el ritmo y que he empezado a subir Menéndez Pelayo a un ritmo muy alto. Voy pensando en que quizá, como en la plaza había mucha gente, se habrán colocado en esta subida.

Veo el cartel del 40.... sólo quedan dos.

Según paso me refresco (hay duchas pulverizadoras) y sigo a un ritmo vivo deseando que Moni no estuviera en Mariano de Cavia. Sé que si he pasado y no me ha visto, se preocupará al ver las escenas tan dantescas como las que hay a mi alrededor. Sé que pensará que me ha pasado algo y que ando por ahí estirando cualquier dañado músculo en alguna acera.

No me fijo en el tiempo de paso. Ni en el ritmo por kilómetro. Ni en las pulsaciones. Sólo voy mirando para la acera que linda con el Retiro para ver si veo a alguno del grupo de animadores que debería estar con mi mujer y mi hija.

Y sigo subiendo. Sufriendo pero con la cabeza en otra cosa.

Pienso que finalmente habrán decidido ponerse en la meta para verme entrar.

El que iba a estar por allí es Luis.

Veo al fondo el km41.

Y, con asombro, veo que transita por allí el “globo” de 3:45´. Total, que con el rollo de encontrar a mi mujer no me he fijado en el tiempo, pero al ver el globito pues echo un vistazo a mi muñeca izquierda y veo que estoy por debajo de 3:40´ y estoy llegando al 41.

Nada más pasar el arco veo al fondo a Luis (esta vez acompañado por María... también estaba su cuñado Coque, pero de esto me entero más tarde, ya que no lo vi).

Luis se emociona, chocamos las manos, me felicita y, para sorpresa mía, se lanza a correr conmigo. Dice que me acompaña hasta el final. Le pregunto por Moni, y me comenta que estaba en Mariano de Cavia (lo siento por su preocupación y por los demás que se han desplazado desde Alcalá de Henares para verme y que se van a quedar con las ganas. Que putada).

A todo esto, damos (ahora acompañado por Luis) buena cuenta del globo de 3h45´. Yo voy fuerte. Veo en el pulsómetro 191 ppm. Decido no mirarlo más. Me da miedo Luis. Con la emoción ha echado a correr con la chupa de la moto puesta (que pesa un quintal) y la mochila a la espalda. Calculo que llevaba unos 10 kgs de peso extra; y si a esto le unimos su falta de “estilo” al trotar, pues eso, que cada paso que daba retumbaba el Retiro entero.... un crack el tío !!

Le intenta parar un voluntario de la Organización para que no entre en meta. Le toreamos.

Ya se vé el arco de Adidas y, detrás, el de la Meta con los tiempos oficiosos.

Llegamos al 42 y de ahí ya no puede pasar, le paran. Yo me lanzo a tumba abierta y quedo con él en que le espero en la línea de meta.

Mucha gente aplaudiendo en esos últimos 200 mtrs.

Siento que lo he logrado.

Cruzo contento y cansado..... tras el esfuerzo echo a andar para recuperar unas pulsaciones normales. Intento reencontrarme con Luis, imposible mucha gente y todo organizado para que nadie invada la zona de llegada.


Tiempo final OFICIAL: 3h 45´01´´


Total, que si me descuido bajo de 3h45´

Ha sido una experiencia inolvidable. La carrera se me ha pasado volando. El del mazo no ha aparecido. He cumplido con creces las expectativas marcadas para la experiencia. Pero también he visto mucho sufrimiento a mi alrededor. Es una experiencia totalmente recomendable pero, ojo, con cabeza.

Fundamental preparase para ello. Seguir un estricto plan de entrenamiento. Mentalizarse en este reto. Vivirlo a fondo. Saber nuestras limitaciones (siempre correr de menos a más).

De valientes está lleno el cementerio.

De nada vale salir a ver que pasa si luego uno es incapaz de rendirse ante la evidencia.

¿Qué sentido tiene intentar hacer una prueba de 42Kms si en el 14 ya vas andando? (sólo conseguirás sufrir como un capullo).




El objetivo está cumplido (era triple):

- Acabar una Maratón
- Acabarla sin pararme
- Acabarla por debajo de 4h.



En el capítulo de agradecimientos:

- Por supuesto que a mi mujer, por esos fines de semana y vacaciones en los que a las 7:30h de la mañana la dejo sola en la cama para salir a correr.... y por soportar mis conversaciones monotema sobre el Maratón.
- Muy especialmente a Luis. Gregario de lujo. Cuando acabé la prueba me di cuenta que no tenía una sensación de vacío en el estómago. Los avituallamientos que preparé me vinieron perfectos. Al final de la prueba es cuando más lo noté. Llevaba reservas después de 42 kms. Corrí el último kilómetro el más rápido de los 42 !! (en 5 minutos). Si no hubiera tenido a Luis como soporte todo hubiera sido más complicado. El gel directamente ingerido puede dar problemas y diluirlo en agua mientras corro es realmente complejo. Gracias amigo (espero que te hayas recuperado de ese último kilómetro).
- Por último, gracias también a los que estuvieron pero no me vieron y a los que sin estar me mandaron su apoyo en estos días.



Próximo reto............................... ¿28 de Septiembre? ¿Zaragoza o Berlín?





Jesús

(ya soy Maratoniano)