
El título no es ni más ni menos que una referencia de un cuento infantil, de los que cada noche me sirven para ayudar a mi "niña" a que coja el sueño.
Un cuento en el que un barco que traslada por alta mar un cargamento de patitos de goma pierde en una tormenta parte de su carga. Con el tiempo, los 10 patitos de goma que fueron al agua, debido a las diferentes corrientes marinas aparecen en diferentes puntos del globo terraqueo.
No deja de ser un cuento... (basado en una historia real).
Pero como uno de estos patitos me siento cada vez que me lanzo a la piscina. Completamente a la deriva.
El estar lesionado y no poder correr me ha llevado a descubrir otro deporte. Algo que hasta ahora jamás me hubiera planteado poder realizar.
En verano siempre he hecho algún "larguito" en la piscina, por aquello de nadar un ratito. Pero a los dos o tres estaba fundido.
Nado mal. Mi cuerpo no está habituado a este tipo de ejercicio. Mala técnica. Malas posturas. Malo todo, en definitiva.
Pero mira por donde, que en estos momentos en que mis piernas no me permiten el brusco contacto con el suelo, y siendo está una de las únicas oportunidades para seguir manteniendo el "buen" tono físico, descubro que con calma se puede aprovechar este deporte.
Y de que manera.
El primer día 1.500 metros en 6 series. Y muy contento para ese primer contacto.
Y esta semana, van dos dias de 2.000 metros en 4 series de 500m al dia. Casi una horita nadando. Algo impensable, ya no hace años, hace un mes.
Pero cuando la voluntad existe, y las fuerzas acompañan un poquito... y no queda más remedio...
Total, que siempre hay que ser positivos, y la lesión de la pierna izquierda me ha hecho descubrir otra faceta. Y tan encantado con este descubrimiento estoy, que he decidido incorporarlo a mi rutina semanal una vez que retome los entrenamientos de carrera.
Quiero pensar que el estar acostumbrado a pegar buenas palizas físicas al cuerpo (esas tiraditas de más de 20kms corriendo por la Cañada o hacia el Camping del Escorial... como las echo de menos, sobre todo ahora que parece que vuelve el buen tiempo) me ha dado un buen tono para el agua también.
Es increible comprobar como después de 2 kms nadando, y 52 minutitos de ejercicio (practicamente continuo) en el agua, el pulsómetro indica sólo 124 pulsaciones por minuto de media y 144 de máxima en este período... y estas pulsaciones las alcanzo en cuanto que arranco a correr...
Quiero pensar que esto supone que en el agua queda mucha velocidad que conseguir, por que hay mucho margen de pulsaciones por delante... aunque en realidad, no quiero nadar más rápido, lo que me gustaría es nadar más tiempo. Este es el objetivo.
