jueves, 13 de noviembre de 2008

MARATÓN EXPO ZARAGOZA 08


CABEZA FRÍA Y PIERNAS CALIENTES


Allí estaba yo. 28 de Septiembre de 2.008. Eran poco más de las 8:30h y me encontraba entrando al Parque Grande de Zaragoza donde, por casualidad (quizá fue una señal), un par de meses atrás (con la excusa de la visita a la Expo) salí a trotar una mañanita temprano sin ser conocedor que sería el punto de arranque de mi segunda experiencia maratoniana.

La emoción e incertidumbre de la primera cita con la distancia de Filipides había dejado paso a la preocupación y la poca esperanza en la Maratón de la Expo. Una contractura en el gemelo izquierdo a falta de una semana para la gran cita me había sumergido en una falta de esperanza total en acabar la prueba.

Mi última semana de preparación se había quedado en la visita por tres veces al fisioterapeuta, a ver las estrellas mientras me destrozaban el gemelo metiendo los dedos, a abandonar el entrenamiento del lunes, a sufrir fuertes dolores en un breve trote el miércoles y a poder completar 40 minutos sin dolor el viernes. Total, que esto pintaba muy feo.

Tenía la inscripción pagada. El hotel reservado. Y todo preparado para este fin de semana maño. Lo tenía claro: nos desplazamos hasta allí, y en la carrera salgo y troto hasta donde me deje el gemelo.

En el fondo algo me decía que, con ese trote del viernes sin dolor (aunque solo fueron 40 minutos) unido al sábado de descanso, podía no irme tan mal.

El caso es que quedaban unos 20 minutillos para empezar y no tenía ni nervios. No tenía nada que perder, ya que hacía cinco días no pensaba ni correr.

Me preparé, por si todo iba bien, para completar toda la carrera... vaselina en los pies, la pomada que me dio Borja (el fisioterapeuta) para calentar el gemelo, los geles en el bolsillo (no estaba Luis como avituallador)...

Todo preparado y la bolsa al camión guardarropa.

Me voy hacia la salida. Me doy cuenta de que no estoy nada, pero nada, convencido de poder acabar. De echo, hasta que no llego a mi punto de arranque no empiezo a plantearme a que ritmo salir y que tiempo debo ir marcando cada 5kms.

En un principio la idea era mejorar la marca de Madrid (3h45´).

Tras los últimos acontecimientos, decido ser muy prudente y salir a acabar. Me voy a dejar llevar por mis estímulos en carrera, por lo que vaya notando en el gemelo. En definitiva, a escuchar a mi cuerpo.

Pienso que si salgo entorno a 27 minutos cada 5kms el ritmo será más o menos llevadero. Con esa media podría estar acabando la prueba cerca de 3h50´. Tampoco me convenía ir más lento, ya que no era plan estar más de 4h corriendo con el gemelo tocado. Había que buscar el equilibrio entre un ritmo que pudiera llevar (sin cascar el gemelo) y llegar lo antes posible para no exponer a una carga de minutos muy alta a la zona dañada.... esto se dice fácil, pero buscar como lograrlo me tenía esos instantes previos al pistoletazo inicial muy preocupado.

Somos pocos en la salida.

El speaker nos motiva de una forma espectacular. No sé quien es el que porta el micrófono en mano, pero para mi gusto lo hizo muy bien. Comenta que hay algo más de 1.500 inscritos dispuestos a comerse 42kms.

Esto empieza. El del micrófono que sigue con sus arengas... joder, los pelos como escarpias!!! (y eso que hay cuatro gatos animando en la salida).

Una vueltecita por el interior del Parque Grande y salimos a una avenida con un boulevard en medio. Han colocado un pequeño escenario con un grupo heavy destrozando los oídos de los que corremos. Lo primero que se me viene a la cabeza son los vecinos de la zona. Son sólo las 9h de la mañana.... vaya despertar.

Noto frío. Troto sin mirar el reloj.

Primer kilómetro en 5minutos 30 segundos. Muy lento. Pero entre el frío (ha sido todo por la sombra y con el frescor de la mañanita) y el miedo al gemelo...

Poco a poco el grupo se estira. Voy detrás de un grupito de cuatro chavales que se lo van pasando en grande. Van animando ellos al público. Chocan las manos con todos los que están por las aceras. Son unos cracks que me amenizan estos primeros lances.

Van pasando las primeras referencias. Veo el km 2 y el 3. Va mejorando el tiempo. Llegamos al Paseo de la Independencia. La imagen es como la de la película “Abre los Ojos”. Una gran avenida completamente desierta de coches se abre frente mi como si yo fuera Eduardo Noriega. La verdad es que impresiona.

Llego al kilómetro 5. Estoy cerquita del Hotel y a estas horas se estarán levantando mis princesas para ir a verme al paso por el 22, el 26 y el 38.

Por el 5 paso en 26:10. El ritmo a mejorado. Voy a una media de 5:14 min/km. El circuito va a ser totalmente llano y parece que voy cogiendo una marcha buena. Además, lo más importante, sin señal del gemelo.

Sigo detrás del grupeto de cuatro chavales que van todavía animando la carrera. Tan solo la aparición de algún “espectador” de esos que alargan el sábado noche y van para casa un poquito perjudicados hacen saltar algún comentario a mi alrededor. Muchos son graciosos, pero a otros el alcohol les transforma en impresentables. No les doy mayor importancia, como diría alguno: “están mamaos, botarates”.

A pesar de que he cogido un buen ritmo tengo frío. Seguimos por avenidas anchas. El sol todavía no calienta, y casi siempre vamos a la sombra de edificios. Me tengo que ir frotando el pecho para quitarme la sensación de congelación.

De repente escucho ruido de una batería a todo trapo. Anda!!, los heavys otra vez. Estamos otra vez de vuelta a la entrada del Parque Grande (pobrecitos vecinos).

Volvemos a tomar, en la entrada, a la izquierda, pasamos el km10 (51min14seg) y nos vamos a la derecha para salir del Parque por el lado que dá a la Z30 (por donde yo llegué cuando corrí aquí en Julio). Me da un poco de mal rollo, ya que creo recordar que me encontré con alguna cuestecilla maja.

El ritmo sigue siendo bueno. La media en el 10 está en 5:07 min/km. Quizá demasiado rápido, pero de pulsaciones voy muy bien. Además, con casi una horita de carrera, el gemelo no me hace recordar que existe. La gran ventaja es que al ser un recorrido completamente llano no habrá que sufrir esos excesos de cuestas en los últimos kilómetros que me disparó las pulsaciones en Madrid.

Adelanto al grupo de cuatro que iban animando. Les doy las gracias por estos 10kms tan agradables, intercambiamos saludos y los mejores deseos para la carrera y sigo a mi ritmo para delante. Que tíos más majetes.

Ahora sí. Giro. Veo el km11. Oh!! Subidita. Si yo recordaba que había por aquí algunos toboganes. Pero para mi sorpresa, al acabar la subidita, giramos a la izquierda y nos vamos hacia una zona que no conozco. Con lo que evitamos la Z30 y sus desniveles.

Vamos atravesando algún barrio de Zaragoza que desconozco (no soy un gran dominador de esta bella ciudad). Sigo frío. Voy bebiendo agua desde el primer avituallamiento (aunque no por que tenga sed, sino para evitar que no aparezca esa sensación).

El km15 está junto a la casa de Mario y Sofía. Han quedado que bajan a verme y luego se unirán a Moni y Laura para el seguimiento por el Centro. Voy viendo en el crono que voy bastante más rápido de lo que pensaba, con lo que empiezo a preocuparme por si llegarán a tiempo para verme.

Hay un giro a la derecha. Pica un poquito para abajo. Que agradable.

Sigue el frío. El gemelo no dice nada... al fondo la rotonda de la entrada al barrio de Sofía... allí debemos tomar a la derecha para ir por la paralela a su casa (creo).

Sorpresa... rotonda y a la izquierda.... ahora sí que estoy seguro de que no me van a ver. La noche anterior cenando en el Burger King (no es lo más apropiado para la cena anterior a una Maratón, pero cuando se va a cenar con tres niños...) habían comentado que el km15 era frente a su casa... error!!!

Sigo para delante y al fondo veo el km15.

No hay nadie por la calle animando. Es una avenida muy ancha.

Y justo antes del avituallamiento veo sentada a toda la familia (Mario, Sofía, Rosa e Ismael). Les veo yo antes que ellos a mi. Les hago señales y se levantan todos como locos a animar. Como se agradece. Les digo que voy mucho mejor (en tiempos) de lo esperado. Me hacen fotos, me gritan, y nos emplazamos para vernos en el km22.

Avituallamiento. Botellita de agua y a seguir. Tiempo de paso en el km15: 1h16´17´´ (ya estoy en una media de 5:05min/km). Voy demasiado bien. El gemelo sigue sin decir esta boca es mía.

Salgo del barrio de San José hacía la Z30. Sin saberlo me meto en lo peor de la Maratón Zaragozana.

Afortunadamente empieza a darme el sol. Comienza a desaparecer la sensación de frío. Y no es que hiciera mucho frío. Estuvimos entorno a los 12º-14º en esa primera hora, pero es que me estoy quedando en los huesos y por las mañana llevo unos días que noto las temperaturas bajas más de lo que era habitual hasta ahora.... pero la perdida de kilos es lo que tiene. Me pesé el sábado antes de venir para Zaragoza y estaba en 68,9kgs (cuando el pasado 2 de enero pesaba 79kgs... y creo que no estaba gordo, que gordo estuve hace 6 años cuando llegue a pesar 94kgs).

El caso es que por la Z30 da el solecito. Es un poquito con pendiente hacia arriba. Aflojo el ritmo, que voy bien y no quiero forzar.

De repente una mala señal. Es el km17 y el gemelo da el primer aviso. He notado como una presión que ha desaparecido rápidamente sin dejar secuelas. Pero me he acojonado. Me quedan 25kms para la meta. Es mucho. Lo primero que pienso es en suavizar el ritmo, bajar pulsaciones (estoy bien, entorno a 155ppm) y no forzar.

Aflojo un poquito y sigo con mis kilómetros.

Este tramo es aburrido. Para entretenerme y dejar de pensar en mi dañada pierna, me fijo en la camiseta del que llevo delante. Una camiseta de la Behobia-San Sebastián del 2.007, marca Niké en negro y dorado, de esas “pretujis”, guapísima. Yo llevo una igual pero en blanco (y sin publicidad).

El de la Behobia va acompañando a otro corredor para que llegue hasta la Media Maratón. Van hablando que allí le dejará para coger un ritmo algo más fuerte y que el otro intentará llegar hasta donde pueda. Sin darme cuenta estoy en el avituallamiento del 20.

He preparado mi primer gel. Tomo la botella de agua. Para que realmente de resultado este gel y para evitar problemas de “irme la pata abajo”, hay que tomarlo con una botellita de agua entera. Con lo que doy un traguito al gel y otro a la botella. Y sigo corriendo. Y traguito al gel y traguito de agua. Y sigo corriendo. Y acabo con el gel y con el agua. Perfecto el avituallamiento.

He pasado al de la Behobia y a su colega. Con el rollo del gel no he tomado tiempo de paso en el km20, pero la Media Maratón está cerquita y me servirá de referencia.

Creo que me he acelerado en el avituallamiento o que no he respirado muy bien. El caso es que el gemelo me manda otra señal. Noto más presión. Uff!!! Que me parece a mi que en el km22 donde esta Moni echo pie a tierra.

Paso por el Centro. Calle del Coso. En la esquina entre esta calle y el Pº de la Independencia hay otro grupo tocando en un escenario (estos son bastantes menos heavys que los primeros). Ahora si que hay mucho público animando. Giro a la derecha y veo la pancarta de Media Maratón. El de la Behobia que se despide del colega y tira para delante. Y yo que paso la Media.

Media Maratón: 1h47´19´´ (a pesar de todo voy clavándolo a 5:05 min/km). Y pienso: claro, si es que ya son casi dos horitas corriendo, ¿cómo no va a molestar el gemelo si hace cinco días tuve que dejarlo cuando no llevaba ni una hora?. Bastante he hecho llegando hasta aquí.

Con la Basílica del Pilar de fondo, pienso en llegar al 22 y ver a mis princesas.

Ohhh... otro error de cálculo en el recorrido. Pensábamos que el km22 estaba en la parte de detrás del Pilar (junto al río). Pero para mi sorpresa atravesamos por la misma Plaza y el km22 lo veo más adelante frente a la puerta del Ayuntamiento. Pero mis niñas son unas máquinas. Allí están. Acompañadas de nuestra “familia” de Zaragoza. Y otra vez saltos, y fotos, y ánimos... y como me voy a parar si están exultantes con la hazaña de su héroe. Les voy preparando para lo que se avecina (estoy convencido de que no terminaré la prueba) y les grito que la pierna empieza a molestar.

Salgo de la plaza y circulo paralelo al río. Que bonito han dejado los márgenes del Ebro.

Sigo dirección hacia el este.

Llego al km25 con más molestias. Es como si fuera amagando que en cualquier momento va a pegar un pinchazo de la leche y me va a dejar inmóvil. Intento ir tomando aire profundamente, creyendo (no sé si con razón o no) que puede que se relaje algo el músculo.

Paso por el km25 en 2h07´12´´ (sigo en 5:05min/km).

Bebo agua. Y al salir del avituallamiento veo que lleva un rato junto a mi un tío de mi edad que lleva mi mismo ritmo. Intercambiamos alguna palabra. Vamos adelantando corredores.

Seguimos juntos. Es de Huesca, me cuenta.

Ahora estamos volviendo por el carril contrario hacia donde estaba el 22, pero en vez de entrar hacia la Plaza del Pilar, giramos a la derecha para cruzar el Ebro por el Puente de Piedra. Allí está el km26 y, seguro, mi grupo de animadores...

Me gritan, me hacen fotos, me animan.... el de Huesca alucina.

Y yo que sigo. Y mi gemelo que cada vez se pone peor. Ahora noto que empieza una presión por la parte anterior del muslo.

Esto pinta pero que muy feo.

En este tramo del 25 al 30 la carrera pasa varia veces los puentes por encima del Ebro. Llega un momento que, estoy tan preocupado por mis molestias, no se ni a que lado estoy del rio.

Los dolores no son continuos, por lo que me decido a seguir, aunque aflojando algo el ritmo. Aún así, llego hasta el km28 con el oscense, que ha quedado con su hermano para un avituallamiento de Isostar. Aprovecho para quedarme un poquito y dejarle que se vaya a su ritmo. Prefiero aflojar por la pierna. Voy con mucho miedo al pinchazo definitivo. El va fuerte.

Se va yendo poco a poco. Me centro en que en el km30 tengo que liquidar mi otro gel.

Estoy llegando. Ahora voy sin compañía. Tomo el gel en una mano y en la otra la botellita de agua suministrada por los voluntarios (que gran trabajo durante todo el recorrido, antes y después de la prueba... unos fenómenos... y no paraban de animar).

Paso por el km30: 2h32´41´´ ... no me lo creo, a 5:05min/km.... a pesar de todo.

Pero este segundo avituallamiento se da algo peor. Los tragos del gel me suponen más esfuerzo. Mis pulsaciones van algo más altas (entorno a 165ppm) y me cuesta respirar, beber y apretar el gel.

Salgo de este avituallamiento cansado, con la mano pringada por el gel y con la impresión de que si no iba bien del todo, acababa de cagarla de cara al final.

Del km30 al 35 se me hace un poco infierno. Estamos en la zona nueva cercana a la Expo. Prácticamente no hay nadie por las aceras animando. Aprovecho lo puntos intermedios de esponjas (concretamente el km32,5) para tomar una y limpiarme mi pringosa mano izquierda.

Me da la impresión de que si llego al 35 podré acabar. Es la automotivación que exprimo en estos kilómetros. Veo el km33 y pienso: en 45minutos habré acabado. No puedo parar, ya verás como al final la pierna te deja terminar. Las molestias cada vez son más constantes. Me presiona el gemelo y sube esa molestia hasta la parte trasera del muslo. Es realmente incomodo.

Km35. Avituallamiento. Bebo agua. Es el primer momento de toda la carrera en el que creo que puedo acabar. Estoy seguro de que ya no casco. Son siete kilómetros por delante. Algo más de media hora,. No puede dejarme tirado a estas alturas mi gemelo. Llevamos juntos toda la vida, joder, esto no se hace a alguien de toda la vida.

Paso por el km35 en 2h58´38´´. La media está ahora en 5:06min/km pero es que este tramo ha sido moralmente duro.

Pero cuando uno sobrevive a una crisis sale reforzado...

Tomo aire. Pasamos en paralelo a la meta y veo corredores entrando. Sé que voy a llegar.

Al fondo veo al de Huesca.

Ya tengo motivación... hay que ir poquito a poco acercándose a él para ver si luego me lleva hasta el final.

En el 37 le cojo. Se queda sorprendido y me comenta: ¿creía que te habías quedado jodido?

Seguimos juntos.

Llegamos al km38. Mis fervientes seguidores vuelven a insuflarme la energía necesaria para acabar. Fotos, ánimos. Les comento que voy muy mal. Y es la verdad. El dolor del gemelo ya es constante. Sube hasta el muslo y hay momentos en que no noto como doblo la rodilla.
Pero hay que seguir.

Pasado el km39 el de Huesca me dice que tire para delante. Va jorobado.

Yo de fuerzas voy bien, y como de la pierna ya paso, pues eso, a por la meta que voy.

Es una zona de unos jardines cerca de la Expo. Con mucho giro y una zona empedrada con la que hay que andar con cuidado.

Llego al km40. Voy justito y se me olvida pulsar el reloj para grabar el tiempo de paso. Lo que sí sé es que si aprieto tengo el 3h35min en mi mano... me emociono sólo de recordarlo.

Voy bordeando la Expo y llego a un puente. Veo el km41.

Cruzo el puente. A la entrada había una UVI móvil y un corredor tirado en el suelo.... no me paro a pensar más en ello.

Trazo en paralelo al otro lado del río y vuelta por otro puente (algo durillo... que uno a estas alturas va muy justo).

Ahora ya sí que sí... a por todas... que le den a los dolores....

Paso el 42... quedan 200m.....

Que pasada!!!!

Entro brazos en alto (no puedo evitarlo): 3:34:16 !!!!!!!!! ( 5:05 min/km de media)



Contento. Muy contento. Acabando fuerte, los últimos 7kms a una media de 4:57 min/km.


Creo que ahora me tomaré unos días de descanso en esto del correr... he acabado con dolores por todo el cuerpo.


Paseito hasta el Hotel donde me espera la afición.... que grandes sois.


Gracias, por que son los más grandes, a Moni, Laura, Sofía, Mario, Rosa e Ismael (con lo pequeñajo que es y todo lo que anduvo el tío para poder seguirme en la Maratón... él sí que es un CAMPEÓN, con tres años y se pateo Zaragoza entera).


El esfuerzo de estas doce semanas de preparación dio, a pesar de la lesión, un feliz resultado. Hipotequé mis tres semanas de vacaciones levantándome cuatro días por semana a las 7 de la mañana para entrenar y poder estar a las 9h en casa y desayunar con la familia antes de empezar la jornada playera. Esto también me sirvió de motivación para acabar.... tanto madrugón en vacaciones para no acabar, no era posible.



Próxima cita:

Valencia o Sevilla (22 de febrero de 2009)


¿Cerraré el círculo?

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