Cuando ocho años atrás me planteaba hacer el Maratón de
Madrid y hablaba con unos y con otros (o leía todo lo que pasaba delante de mis
ojos sobre este tema), lo que resumía la posible aventura a vivir eran tres
cosas:
-
Que la primera mitad es muy rápida e invita a
correr, y hay que tener la cabeza muy fría para ser conservador y no pagarlo
después.
-
Que el día del Maratón de Madrid será el primer
día de calor del año en la capital, y después de prepararte unas cuantas
semanas con una climatología “fresquita” tu cuerpo no estará habituado a ese
calor y lo pasarás mal.
-
Que una vez llegado a la calle Segovia el perfil
de los últimos cinco kilómetros te hará pasarlo mal.
Y, efectivamente, este año todo esto se ha cumplido. Ha sido
ni más ni menos que el resumen de los tres puntos anteriores.
La mañana empezaba sin novedad. En esta quinta cita con el
Madrid Maratón, aparcaba el coche cerca de la Pza. Colón (como es costumbre) a
eso de las 8:15h. La única novedad, la compañía. Bajo con Katia desde Villalba
y he quedado con Héctor en Madrid a las 8:30h.
Sin duda, compañía de lujo.
Katia debuta en la distancia de Maratón. Probablemente más
rápida que yo en distancias hasta Media Maratón pero buscando nuestra compañía
ante lo desconocido de los 42kms. Todas las papeletas para lograr este reto que
se ha propuesto con esa capacidad de sacrificio y esas ganas que desprende.
Envidio de ella esa incertidumbre ante lo desconocido (y ella de mi esta
experiencia de haber corrido 4 veces ya este Maratón y el conocimiento de uno
mismo y de la distancia que me da la experiencia de haber cubierto la decena de
maratones). Hablar con ella me transporta ocho años atrás. Que sensaciones más
guapas. Que buenos recuerdos de los días previos a aquel Mapoma 2008.
Héctor viene fuerte pero con molestias en la rodilla que le
han tenido los últimos días a medio gas. Su cuarta Maratón y primera en Madrid.
Hicimos hasta el km30 juntos en Zaragoza. Allí me dió un subidón moral y tiré
como un loco. Aquí tengo claro que no pasará lo mismo. Sólo de pensar en los
últimos 7 kms y su perfil me tiemblan las piernas. Le he intentado transmitir
como es el recorrido. Ahora sólo queda ver como sale la mañana.
Y la mañana empieza encontrándonos en Recoletos y
apurándonos para llegar a la salida. Ya voy en manga corta y no siento ni pizca
de fresco. La mañana promete calorcete. Las últimas dos semanas corriendo
entorno a los 5 grados y lloviendo la mayoría de días (que me he comido dos
chupas de agua de las que quedarán en el recuerdo) y a las 8h de la mañana del
Día D resulta que estamos ya por encima de 10 grados.
Nervios previos y la carrera que empieza sin novedad.
Comento a mis acompañantes que quiero pasar la Media en 1h52´(como hace 7 meses
en Zaragoza) y luego ver si consigo no pasar de 1h57 en la segunda mitad para
poder acabar por debajo de 3h50´. Sólo he conseguido bajar de 3h50´en Madrid en
mi primera cita (3h45´), en las otras tres 3h51, 3h52 y 3h55.
Vamos subiendo por el Paseo de la Castellana acompañados por
todos los que harán los 42kms y por los de la Media Maratón. Mucha gente
corriendo y mucha gente animando. Me llama la atención la gran cantidad de
corredores extranjeros. Este Rock&Roll Madrid Maratón está alcanzando un
nivel publicitario que no tenía cuando era (simplemente) Mapoma. Sería normal
pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor” para el Maratón de Madrid y que
se ha vendido al mejor postor. Pero, bajo mi humilde opinión, NO.
Evidentemente, se está primando el negocio y se está perdiendo ese “gustillo a casero”
que tenía hace 8 años cuando corrí por primera vez, pero creo que se ha
mejorado el perfil, se está consiguiendo dar un talante internacional (que, por
ejemplo, ya tenía el de Barcelona y aquí se echaba en falta) y no se está
dejando de lado lo realmente importante, al corredor. Me siento tan cuidado (antes
de la carrera, corriendo, y en la llegada) como lo fui la primera vez. Y tan
sólo echaría en cara a la organización la masificación de los primeros 10kms
(por hacer conjunta la Media Maratón y el Maratón hasta el km15). Creo que la
solución es sencilla. A las 8:30h hay una prueba de 10kms, y a las 9h la salida
de las otras dos pruebas. Si la prueba Reina es el Maratón, deja la salida a
las 9h, pon la de la Media a las 9:30h, modifica el recorrido para que no cojan
los primeros de la Media a los últimos del Maratón, y evitaríamos algo de
follón durante la primera hora de carrera.
En la carrera en si, las primeras sensaciones no son del
todo buenas. Llego al km5 en la Pza. Castilla completamente empapado. Como si
estuviera recién salido de la ducha. Tanto Katia como Héctor me lo comentan.
Creo que las hamburguesas de la noche anterior están saliendo por mis poros.
Este primer tramo de carrera es cuesta arriba y lo normal es que sea lento.
Vamos según lo previsto. Poco más de 28 minutos.
Primer trago de agua en el avituallamiento y comienza el
perfil a favor. Llegada a las Cuatro Torres, vuelta a Pza. Castilla y todo
Bravo Murillo de bajada hasta Cuatro Caminos. Tramo del 5 al 10 en poco más de
26 minutos (a 5:13 min/km) y ya hemos cubierto el primer diez mil en 54:09. De
aquí al km25 que entramos en la Casa de Campo hay que ganar algo de tiempo pero
sin gastar muchas energías. Otro trago de agua en el avituallamiento del km10 y
a seguir. Continúo en compañía de mis dos escoltas. Katia va eufórica
disfrutando de todo y Héctor sin novedad de la rodilla y aparentemente muy
entero.
Bajamos Raimundo Fernández Villaverde y cruzamos por encima
de la Castellana. Corta subida para llegar a la Pza. de los Delfines y a bajar
otra vez. Joaquín Costa, López de Hoyos, María de Molina. Todo cuesta abajo. Y
llegamos a Serrano. A la altura de Juan Bravo (cerca del km15) las carreras se
separan. Giramos a la derecha y volvemos a pasar por encima de la Castellana.
Ahora ya estamos sólo los del Maratón. Como es habitual, los de la Media se
despiden dando ánimos y aplausos. Se agradece. Bonito momento siempre este
punto.
Hemos pasado por la calle Almagro y al girar por Santa
Engracia nos encontramos con el avituallamiento del km15. Momento para el
primer gel acompañado por la botellita de agua. El paso por este km15 en
1h20´24´´ clavando lo previsto. El último tramo a 5:15 min/km (del 10 al 15 en
26:15).
Ahora nos vamos para todo el Centro. Katia va comunicándose
con una amiga que anda por el recorrido.
Nos espera en la llegada a Gran Vía. Voy haciendo de guía turística a mi
acompañante y lo estamos disfrutando a lo grande (ahora que todavía estamos
enteros y que el perfil es a favor). Bajamos por San Bernardo y llegamos a Gran
Vía. Subidón para Katia que ve a su colega y subidita para el resto hasta
Callao. Nos metemos en la calle Preciados y pasamos por la Puerta del Sol
repleta de espectadores que nos hacen sentir estrellas de esto del correr. Una
pasada ese momento. Toda la calle Mayor y nos aproximamos al Palacio Real. Ahí
estará nuestra afición. Ana dejó a Héctor en la salida y nos ha seguido (con
poco éxito) en el comienzo de carrera (mucha gente corriendo y se le hace muy
difícil vernos). Ahora se unirá a Moni y las niñas para animarnos en el km 20
(Palacio Real), en el km26 (entrada Casa de Campo) y km30,5 (salida Casa de
Campo).
Pasamos por el Palacio Real y allí están… fotos, gritos,
aplausos. Nos hacen volar unos segundos.
Hemos pasado el km20 según lo esperado 1h46´52´´. Pero el
avituallamiento está algo más adelante. En la Media Maratón.
Y llegamos clavando las previsiones: 1h52´31´´.
Trago de agua y dejo el gel para el km25. Los sudores de los
5 primeros kilómetros ya se calmaron y ahora la carrera transcurre con “todo
bajo control”.
La primera parte del objetivo está cumplido. Hemos llegado
bien a la Media (aunque a ratos me daba la sensación de que íbamos demasiado
rápido y se lo iba anunciando a mis acompañantes).
Desde aquí al 25 tenemos la bajada del Parque del Oeste y la
larga travesía de la Avda. de Valladolid (que larga se me hace siempre esta
calle). Llegamos a Príncipe Pío y antes de entrar a la Casa de Campo, nuestra
afición y el Avituallamiento (km26). He avisado a mis colegas de carrera que
para mis objetivos de hoy mi ritmo así va bien y que bajaré algo en el periplo
por la Casa de Campo. Tengo miedo al final de carrera. Tengo que ser
conservador. Llevamos 26kms y les invito a que tiren para delante si se ven con
fuerzas.
Héctor se lo toma al pie de la letra y tira. Yo me centro en
ir sacando el gel y en beberme la botellita de agua entera. Katia decide
quedarse en mi compañía.
Los ánimos de Ana, Moni y las niñas nos dan fuerzas para
estos más de 4kms por la Casa de Campo. Empieza lo duro.
El calor ya se siente. Son casi las 11:30h y debemos estar
por encima de 15º.
Noto que, aún habiendo aflojado algo el ritmo, vamos pasando
corredores. Buena señal. No vamos muy mal a este ritmo.
Avituallamiento y salida de la Casa de Campo en el km30…
2h40´ y seguimos medianamente enteros. El tramo del 25 al 30 ha salido a una
media de 5:27 min/km. Muy aceptable. Bajando entorno a 10 segundos por
kilómetro el ritmo e intentando guardar fuerzas todavía.
En la bajada de la Avda. de Portugal volvemos a encontrarnos
con nuestras animadoras. Se les ha unido Carmen. Más fotos, más gritos y mucha
gente en este punto animando.
Aviso a Katia que vamos a disfrutar de los últimos
kilómetros llanos. Bordeamos el Río Manzanares hasta el Puente de San Isidro
(se viene a mi memoria el tremendo chaparrón que me calló el año pasado en este
Pº de la Ermita). Cruzamos el Manzanares con el Calderón de testigo y giramos a
la izquierda para coger la botellita de agua en el avituallamiento del km32,5 y
trazar paralelos al río hasta el “punto de inflexión” del Maratón de Madrid. Me
he ido tomando el tercer y último gel. Y nos presentamos ante la terrible
cuesta de la calle Segovia con más de 33kms en las piernas y preparado para
comenzar con lo duro de este Maratón.
Mirando al suelo voy descontando paso a paso estos 300
metros duros, quizá los más duros del Maratón. A Katia se le hacen muy largos,
y me pregunta asustada “si es así hasta el final”. La intento animar y le digo
que ahora tendremos un pequeño llano para recuperar.
Ganado el punto más
alto de la cuesta, giramos a la derecha y vamos llaneando (aunque en realidad
es una subida muy, muy tendida que apenas se aprecia) hasta el km35. Paseo
Imperial, mucho calor, avituallamiento del km35. El año pasado no me vino muy
bien el gel aquí, así que este año ya tenía planificado acabar con el del
km32,5. Eso sí, buen trago de agua y remato la botella mojándome los brazos y
la cabeza.
Hemos conseguido mantener el ritmo de la Casa de Campo y
empiezo a hacer cálculos. Hemos llegado en 3h07 hasta aquí. Quedan 7 kms. Bajar
de 3h50 está a tiro si no hay una petada como la del año pasado. El tramo del
35 al 40 es muy duro y el año pasado me fui a 6 min/km aquí, perdiendo unos 3
minutos y yéndome al final a 3h52.
Katia sí que ha decidido meter gel en este punto. Empiezo a
notarla peor cara. Tiene pinta que se le va a hacer largo el final de carrera.
De Héctor no hay noticias. Buena señal. Se mantiene por delante y ya lleva casi
10 kms de aventura en solitario.
El tramo Pirámides-Embajadores-Atocha es de continua subida.
Con los cerca de 20º de temperatura y más de 3 horas corriendo, es el que te da
tu medida real del Maratón. Evidentemente, ya no voy fresco. Pero es cuando hay
que tirar de experiencia. Conozco lo que queda y sé que hay que tirar de
pundonor, sufrir un rato e intentar coger un ritmito que te lleve poco a poco
sin pensar en lo que queda por delante.
Miro al suelo y tiro de coraje. Katia va “cascada”. Me dice
que si no voy muy rápido. Le digo que afloje y coja su ritmo. Yo voy algo más
lento que antes así que, evidentemente, mi compañera no va nada bien y nota que
no puede seguirme.
Sigo mirando al suelo y poco a poco noto que abandono a
Katia casi sin querer. Llego a Atocha. Mucha gente animando. Paseo del Prado y
avituallamiento del km37,5. Bebo y me refresco. Sigo mirando al suelo y sin
pensar en lo que queda. Cerca de Colón volverán a estar mis “fans”.
Efectivamente, paso Neptuno y Cibeles y antes de llegar a
Colón me grita Moni. Como yo sigo mirando al suelo y tirando de pundonor, ni
las he visto a lo lejos. Menos mal que me han visto ellas. Moni, Carmen, Laura
y Sofía me dan el último empujón con sus ánimos. Es el km 39 y giro a la
derecha para empezar a subir por la calle Goya.
Durísimo, pero no queda nada. Vas deseando entrar al Retiro
y te alejas por Velázquez. Ese giro a la
izquierda que te hace alejarte del Retiro (donde está la Meta) psicológicamente
es muy duro.
En la calle Velázquez está el km40. Último avituallamiento.
Bebo, y me vuelvo a refrescar los brazos, la cara, la cabeza. Ahora ya sé que
cumplo mi objetivo. 3h35 en este punto. He aflojado 10 segundos por kilómetro
respecto al tramo anterior, así que he solventado del 35 al 40 con un muy digo
5:38 min/km (los 3 minutos que palmé el año pasado este año no los palmo). Me
siento muy contento pero mis piernas tampoco me dan como para apretar e
intentar acercarme al máximo al 3h45. Decido mantener el ritmo e intentar
disfrutar de lo que queda.
Ultima subida por Ortega y Gasset, y a por el Retiro. Voy
trotando por Principe de Vergara recibiendo la felicitación de todos los que
animan. Nos gritan que ya lo tenemos, que lo hemos conseguido. Cierto. Sólo hay
que dejarse llevar.
Entrada al Parque del Retiro arropado por un montón de gente
animando y, como siempre, largísimo trote por el antiguo Paseo de Coches hasta
la Meta.
Mucha animación del “speaker”. Nos invita a subir los brazos
y disfrutar de la llegada.
Y ahí llego yo. Cansado, muy cansado. Pero contento, muy
contento. Puño izquierdo arriba (10) y mano derecha con un dedo arriba (1). He
acabado mi Maratón número 11.
Tiempo 3h47´21´´.
Prueba superada.
Y contento también por mis acompañantes de carrera. Héctor
consiguió mantener un ritmo unos 10 segundos más rápido que yo desde que me
abandonó en el km26 y pudo disfrutar de este primer Maratón en Madrid (ya
llevas 4, amigo) acabando en 3h44. Enhorabuena crack.
Y enhorabuena también a la debutante. Supo sufrir en ese
tramo final y remató su primer Maratón en 3h50. Muy, pero que muy, bien. Y lo
mejor de todo es que a Katia le ha gustado y que ya está pensando en el del año
que viene. A ver si podemos repetirlo juntos y lo disfrutamos tanto como este.
Como siempre, gracias a los apoyos de mis chicas (Moni,
Laura y Sofi) que saben que para mi es una gran motivación ir viéndolas por el
recorrido y sentirlas tan involucradas en esto. Además, este año acompañadas
por Carmen y por Ana. Bravo chicas.







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