jueves, 27 de abril de 2017

NO ES LO MISMO (ROCK&ROLL MADRID MARATHON 2017)


Siempre espero unos días (dos o tres) para reflejar mis impresiones sobre el Maratón en el que he participado para poder alejarme de esas falsas impresiones que suele dejar la inmediatez a algo. Y el de este año es un claro ejemplo de lo diferente que se ven las cosas unos días después.

Parece evidente, pero no es lo mismo correr 42 kms. habiendo realizado una preparación adecuada y en condiciones físicas medianamente optimas que presentándote en la línea de salida con algún problemilla físico o poca preparación.

No es lo mismo correr ese Maratón en Madrid rodeado de otros 15.000 corredores toda la prueba (y más de 30.000 hasta el kilómetro 14, que comparten recorrido las pruebas de Media Maratón y Maratón) que correr con poco más de 400 corredores por las calles de Badajoz.

No es lo mismo hacerlo con un recorrido como Zaragoza o Sevilla completamente llanos que hacerlo en Madrid donde a partir del km25 el perfil juega en contra.

No es lo mismo que el día de la prueba la climatología se ponga de tu lado (sin viento, ni lluvias torrenciales, ni calor excesivo) que plantarte en el km30 de carrera a luchar durante la última hora contra cerca de 25 grados y un asfalto ardiendo.

Y como no es lo mismo una cosa que otra, y como son muchos factores los que intervienen, lo razonable es analizar el resultado obtenido bajo el prisma de la influencia de cada uno de esos factores que intervienen en ese resultado final.

La preparación para este Rock&Roll Madrid Marathon 2017 había sido medianamente decente. Sin alardear de grandes sacrificios en la preparación, al menos me fijé un Plan de 9 semanas de entrenamiento (más o menos realizado, incluyendo mi querida Tragamillas... la Media Maratón de Collado Villalba) y perder algo de peso para llegar en buenas condiciones a la línea de salida (algo más de 4 kilos en estas 9 semanas).

Pero con lo que no contaba era con no estar al 100% (supongo que por el aire acondicionado del AVE) por culpa de una garganta irritada a tope que me mantenía sin voz y a base de antinflamatorios desde el jueves por la mañana. A las 4 de la mañana del domingo de la carrera me desperté empapado en sudor como si mi cuerpo estuviera luchando contra algo mientras yo intentaba mantener mi idilio con Morfeo.

Aún así, media vuelta y a seguir durmiendo hasta la 7h que sonaba el despertador y empecé a quemar etapas (desayuno, baño, ropa, …) hasta el encuentro con Katia (con la que he compartido parte de estas nueve semanas de preparación y que va a tope a por su cuarta maratón en un año justo) para bajar a Madrid y ponernos en la línea de salida de mi Maratón número 13 (sé que tiene rima, además de ser el de la mala suerte).

Muchísima gente y tiempo justo para meternos en el cajón 4 de salida. La temperatura parece que ideal a esta primera hora aunque ya avisan de calor a partir de las 11 de la mañana (en un par de horas).

Estoy tranquilo y tengo en mente que me gustaría bajar de 3h50. Katia está atacada de los nervios deseando empezar a correr y animándome a por el 3h40. Pero no, hoy no estoy para atacar grandes retos. Es el sexto Maratón en Madrid. Mi mejor marca aquí, 3h45. Y fue el primer año. En 2.008. Y como se nota que pasan los años. Nueve años después aquí estoy de nuevo.

Arrancamos y en el km2 Katia va frenándose para no dejarme atrás. Le digo que tire. Total, si estoy afónico perdido y no voy a poder darle mucha charla. Es lo mejor para los dos. Así que se va alejando poco a poco entre la multitud que llenamos los tres carriles de subida del Paseo de la Castellana hacia Plaza Castilla. Que locura de gente. Cada uno va cogiendo el ritmo deseado. El globo de 3h45 del Maratón me pasa como un rayo (a mi parecer va demasiado rápido).

Y es que creo que no beneficia en nada las dos pruebas conjuntas. Estas competiciones de “a ver quién la tiene más grande” pierden la perspectiva de lo realmente importante. Lo único que se busca es el eco en los medios de comunicación de que hay un Maratón en tal sitio que ha reunido más de 30.000 personas por sus calles (da igual que sea Madrid, Barcelona, Valencia). A la hora de la verdad, lo que no es de recibo es estar deseando llegar al km14 para quitarte del medio a la mitad de la gente.

En el km5 (al que llego al ritmo esperado, 5:30 min/km, para estar entorno al 3h50) la gente se cruza delante tuya para tirarse a por una botella en el avituallamiento. Impresentable la situación. Demasiada gente.

Y sigo hasta las Cuatro torres, a las que rodeamos y ya he calentado y mi ritmo va aumentando. Y cuando vuelo a entrar en el lateral del Paseo de la Castellana para volver a la Plaza Castilla, mogollón con el globo de las 2h de la Media Maratón. Que sinsentido. Frenazo, codazos.

Llego a la Plaza Castilla y como la bajada por Bravo Murillo es muy ancha la situación va mejorando. Lo único negativo es que me noto que la garganta se reseca más de lo normal. Bebí en el km5 y no me dejaré ni un avituallamiento sin liquidar la botellita de agua. No hablo con nadie. Me noto que no tengo ni un hilo de voz. Así que hoy, la Maratón del Silencio.

Llego al km10, cerca de Bravo Murillo. Sin novedad. Agua y a seguir. Perfil a favor y con la sombra que generan los grandes bloques de la zona, este tramo suele salir rápido.

Mi idea es trotar cómodo e intentar ganar algo de tiempo del km5 al 25 (que el perfil es favorable) para luego tener algo de colchón del km25 al final. Sé que si estoy sobre 5:20 min/km hasta la Media Maratón (pasar entorno a 1h53) y no llego “cascado”, hay posibilidades del 3h50.

Los kilómetros siguen cayendo. Se estrecha la carrera de vez en cuando y vuelven las apreturas. Estoy deseando llegar a Serrano y que esto se bifurque de una vez.

Paso la Embajada de EEUU. Un montón de italianos con banderas animan a compatriotas.

Ya sé que no queda nada para la separación de las carreras. Como siempre, al llegar a ese punto los que giramos a la derecha hacia Rubén Darío para continuar con el recorrido del Maratón recibimos los ánimos, gritos y aplausos de los que siguen recto por Serrano buscando la Meta de su Media Maratón en el Retiro. Un momento siempre emocionante.

Espero que llegue la tranquilidad, el silencio (de lo que me rodea, porque mi “silencio” está desde el principio).

Efectivamente, aunque hay 15.000 inscritos en el Maratón, Madrid está preparado para absorberlos sin problemas. Lo que parece claro es que 35.000 no es una cifra que se pueda manejar haciendo dos carreras simultaneas en las que los objetivos de unos no son los mismos que el de la otra mitad. Cuando yo llego cerca del km14 voy respirando y soltando piernas en cualquier bajadita para intentar guardar fuerzas para los 28 kilómetros que me quedan por delante, mientras que a mi alrededor hay alguno que está corriendo la prueba de Media Maratón que empieza a ver que su objetivo final está cerca y empieza a acelerar. Es inevitable que con tanta gente no haya algún problemilla de empujón, caída o reprimenda por que unos molestan a los otros. Insisto, viéndolo desde dentro pero sin estar metido en ninguno de estos “fregaos”, un sinsentido.

Km 15, sigo a buen ritmo aunque las sensaciones no son muy buenas. No siento estar disfrutando del Maratón. Botellita de agua liquidada y a seguir trotando. Nos acercamos a la zona más chula del recorrido.

Todo transcurre sin novedad. Me parece que se me va a hacer un poco difícil la mañana. La garganta se seca con rapidez después de liquidar el agua de cada avituallamiento. Y queda todavía mucho por delante.

Plaza de Quevedo, calle San Bernardo… perfil favorable y el ritmo que se acelera sin mucho esfuerzo. Llega lo “bonito” de la carrera. Gran Vía, muchísima gente en Callao, bajamos por Preciados (me encanta) y, como siempre, la locura en Sol. Está a tope de gente dando ánimos y muchos corredores se vienen arriba y también gritan… yo no, no tengo voz (sigo con mi Maratón del Silencio).

Estoy deseando llegar a mi encuentro en el Palacio Real con Moni y Sofi (han ido a primera hora a llevar a Laura a la Gymkana de Matemáticas en El Escorial y espero que les haya dado tiempo a llegar). Mucha gente también por aquí y, al final del todo como siempre, veo a mis chicas. No sé si alguna vez había deseado tanto verlas en una carrera. Creo que no voy fino. Me he tocado unas cuantas veces la frente porque ceo que tengo algo de fiebre. Además se junta siempre en esta zona los pensamientos de que se acaba lo bueno. Una vez pasada la Media Maratón, bajar el Parque del Oeste y llegar a Príncipe Pío, sabes que queda lo más duro. Es inevitable no dudar del éxito. Es curioso, pero hay mucha gente que abandona en esta parte, antes de entrar a la Casa de Campo. Si ves que en el km20 o 22 no vas del todo bien, con el perfil y los kilómetros que quedan por delante la desmoralización es fácil.

Por esto, quizá, siempre hay unos cuantos corredores sin dorsal esperando en la Media Maratón para hacer la segunda mitad con algún amigo al que ayudar en esta segunda parte tan complicada del Maratón (y en especial en Madrid).

El encuentro con Moni y Sofi ha sido breve pero intenso.
Sofía se ha echado a correr al verme y nos hemos fundido en un abrazo. Reconozco que se me han humedecido los ojos. Moni me pregunta que tal y yo le respondo la verdad, “regular”.


Pero quiero acabar el Maratón No va a ser fácil, pero la experiencia me dice que, sin saber muy bien el porqué, hay veces que de repente empiezas a sentirte mejor y tener buenas sensaciones y la situación da un vuelco y todo empieza a ponerse de cara. Así que el objetivo es seguir y esperar a que las sensaciones de carrera vayan mejorando.

He cogido el agua del km20. Me liquido mi primer gel a la vez que bebo agua. No hay novedad.

Y después la Media Maratón. Paso en 1h53´37´´

Las sensaciones no son buenas pero el tiempo está dentro de lo previsto. Tengo margen para hacer la segunda mitad en 1h56 si quiero bajar del 3h50. Aunque empiezo a conformarme con los objetivos de mis inicios (se me viene mucho a la cabeza mi primer Maratón aquí hace 9 años): acabarlo, sin parar y por debajo de 4 horas.

Bajada del Parque del Oeste, recuperando un poquito de aire y soltando piernas y brazos. Ahora ya sí que hay en el ambiente un olor a Maratón. La gente va concentrada en lo suyo Algunos grupitos van hablando de lo que viene por delante. Se escuchan más las pisadas que las voces. Esto es lo que realmente tendría que haber desde el primer metro de la carrera y no lo que se vive en los primeros 14 kilómetros.

Que larga se me hace siempre la Avenida de Valladolid (pero confirmo que no soy el único al que le pasa, hay una pareja de corredores junto a mi comentando lo mismo… me miran como para pedir mi opinión, y si tuviera voz les contestaría, pero sólo les puedo decir un “sí” afirmando con mi cabeza).

Príncipe Pío. Km25 y entramos a la Casa de Campo. Segundo encuentro con mis chicas. Me vuelve a preguntar Moni y le vuelvo a responder parecido… “no del todo bien”.

Botella de agua, gel y a por la Casa de Campo. Cortito pero intenso. Toca mirar al suelo y empiezan a costar más los kilómetros. Hasta el 25 he llegado como esperaba, y ahora hay que ver lo que “penamos” en la Casa de Campo y en subir del Vicente Calderón hasta El Retiro.

Pim-pam y llego al km30. Estoy a punto de salir de la Casa de Campo, no sin antes coger botellita de agua en el avituallamiento y aprovechar para liquidar el tercer gel. Y de postre, como siempre, la subida para salir por la Puerta del Angel. En medio de la cuesta el km30, pero sólo hay que mirar al suelo y no pararse. La gente anima. Mucho público. En esto también se nota que este Maratón va creciendo.

A recuperar cuesta abajo por la Avda. de Portugal y al final, como siempre, nuevo encuentro con mis chicas. Sofi que me ha cogido una botella de agua y me la da. Me viene de lujo. Voy con la garganta cada vez peor.
 
 

 
 El agua me suaviza bastante. Y empieza a entrar en juego otro factor… el calor.

Es casi mediodía. El Sol pega bien. La temperatura está por encima de 20 grados.

He bebido parte de la botella que me ha dado Sofía y otra parte la utilizo para refrescar brazos, nuca y cara.

Hay que seguir. Mirar al suelo y buscar sombras por el recorrido. Paseo de la Ermita. Recuerdo el aguacero que me cayó aquí hace dos años, y hoy buscando la sombra.

Ya está ahí el Calderón. He bajado el ritmo pero parece que no me encuentro mal. Empiezo a pensar que los geles, la bajadita después del km30 y la botellita de agua de Sofi están obrando el milagro. A ver si ahora resulta que las buenas sensaciones las encuentro a las 3h de correr. Tendría delito.

Ya hay avituallamientos cada 2,5kms para este tramo final. Botella de agua para beber y el resto directamente por la cabeza. Joder que fresquita. Recuerdo que al girar para coger Virgen del Puerto hace dos años, esto era un charco que ocupaba toda la cazada e imposible de esquivar, así que lo tuve que atravesar y salí con los pies empapados.

Entre recuerdos de otros años y como quien no quiere la cosa, me planto en la subida de la calle Segovia. Creo que es el tramo que mejor me he sentido en lo que va de carrera (del km30 al 35). La subida es intensa y es otro punto de mucha animación y apoyo del público. Se agradece. Mirando el suelo, sin parar, pasito a pasito. Prueba superada, y ya estamos en el Paseo Imperial. Me acerco al km35. Empiezo a hacer cuentas de cabeza y veo que bajar de 3h50 va a estar casi imposible, pero lo de las 4 horas y sin pararme sí que son unos mínimos que cumplir. Así que a por ello.

El calor empieza a hacer estragos. Gente andando ya. Bastante.

Avituallamiento del km35. Llevo 3 horas y 11 minutos. Y veo que el tramo del km30 al 35 ha salido más rápido que el anterior (25 al 30). Ya decía yo que me iba encontrando con mejores sensaciones. Aún así, me quedan algo más de 7kms y cuesta arriba, con lo que tengo claro que necesitaré al menos 40 minutos y que de 3h50 ya me olvido. Pero no voy mal del todo, y ya llegado hasta aquí no queda otra que sufrir lo justo y necesario para acabar victorioso.

Llevaba un cuarto gel, así que me lo tomo pensando que los anteriores parece que están haciendo buen efecto y me han traído medio entero hasta aquí. Lo que me sobra de agua, va para la cabeza.

Que calor por favor. Esto está siendo muy duro. El número de participantes que va andando aumenta.

Esta parte es dura. Paseo de las Acacias, Ronda de valencia, Ronda de Atocha.

He aflojado bastante el ritmo. Noto el calor y la garganta en mi contra de forma más pronunciada. 37,5kms. hay más agua. Bebo y el resto a la cabeza. Pienso en el año próximo. En que me voy a correr el de Londres y que estoy hasta las narices de este recorrido de Madrid (aunque me conozco y sé que dentro de unas horas ya estaré pensando en el de Madrid del año que vine, lo sé). He pasado la Glorieta de Atocha (donde siempre hay mucha gente animando) y voy a por el último tramo.

Por el Paseo del Prado busco la sombra. No me paro, aunque noto que voy muy despacio. Troto con la única idea de no pararme. Los pies ya duelen (supongo que el calor del asfalto acelera la aparición de esta molestia). En el km39 estarán Moni y Sofia para nuestro último encuentro antes de afrontar la subida de Goya y el deambular por esa parte del Barrio de Salamanca hasta coger Príncipe de Vergara para llegar al Retiro.

Estoy llegando a la Cibeles, ya queda menos para ver a mis chicas. Sigue el trote con la garganta cada vez más seca y con mucho calor.  

Y llego a la salida de Recoletos de Renfe. Miro a derecha y a izquierda y no las veo. Aflojo un poco más (si cabe) para asegurarme que no están. Y no. No están o yo no las he visto y ellas a mí tampoco. Ya me quedo con la duda de si no las habrá pasado algo o si me van a sorprender este año y aparecen en otro punto antes del final.

Y como quien no quiere la cosa, aparezco girando en Colón a la derecha para coger Goya con todo el Sol de frente y en todo lo alto para afrontar la última dura etapa de este Maratón que ya sé a estas alturas que voy a acabar y que no voy a bajar de 3h50. Porque sé que voy a sufrir lo que queda pero que voy a acabar. Mirar al suelo, trotar sin parar y acabarlo. Lo tengo clarísimo. Ya da igual 3h52, 3h54 o 3h56. Acabarlo por debajo de 4 horas lo tengo a tiro, y es una muesca más en el revolver. La trece.

Así que para arriba. Aquí ya la fila de gente andando es notoria. Menos mal que giramos a la izquierda en Velázquez (psicológicamente duro porque te alejas del Retiro) y la sombra que dan los edificios de nuestra derecha hace que tengamos unos metros menos calurosos.

Giro de nuevo a la derecha y otro tramo de subida por Ortega y Gasset. Es el último, lo sé. He bebido agua justo antes. Avituallamiento del km40. Pero en esta última subida del recorrido voy ya fundido. Empiezo a escucharme respirar. Me asusto un poco porque es una mezcla entre “pitido” y “ronquera” y lo achaco a la garganta completamente seca y a que (supongo) debe estar inflamada como una morcilla ya a estas alturas de partido.

Aflojo en Ortega y Gasset e intento coger aire por la nariz en lugar de la boca. Lo consigo a ratos (otros no).

Km41, Príncipe de Vergara y todo el público gritando que ya lo tienes que es el último kilómetro. Miro el reloj. Voy a acabar en 3h54. Lo voy a conseguir. Sí señor. Pero la marca un poco pobre. Casi voy a igualar mi peor registro en Maratón (3h55).

Y termina Príncipe de Vergara y entro en el Retiro.
 

 Que largo se me hacen los últimos metros siempre en el Paseo de Coches. Todo vallado, mucha gente animando (una pasada) y un montón de arcos allí al fondo que parece que no llegan nunca.

 
 
Como el perfil es algo favorable ayuda un poquito a avivar el ritmo para llegar. Miro el reloj. O aprieto un poco o al final me voy a 3h55 y bato mi peor marca. Mis piernas me llevan por inercia, el calor no lo siento y de la garganta me olvido.
 

Y a disfrutar de los últimos metros. Ya están ahí los diferentes arcos publicitarios. Y a cruzar la meta con los brazos en alto… un puño cerrado (10) y la otra mano con tres dedos arriba (3)… 13 … toma mala suerte.

 
           3h54´47 ´´ prueba superada.
 
 

Y en meta me encuentro con Katia. Una campeona que ha terminado en 3h43´y casi sin sufrir, borrando el recuerdo de su primer Maratón de Madrid hace justo un año y que le llevó a acabar luchando contra ese duro perfil del km35 al final. Enhorabuena crack.
 

Y con la perspectiva que dan los pocos días transcurridos desde el final de este Maratón, no es lo mismo plantarse en la salida al 100% que con la garganta como yo la tenía. No es lo mismo correr con una temperatura favorable que hacerlo con casi 25 grados la última hora como pasó el domingo. Y no es lo mismo este perfil de carrera de Madrid que tener otro más favorable. Y cuando todos estos factores se juntan hay que dar valor a lo conseguido, porque lo normal a lo mejor era haberme parado en el km25 o el 30 y haberme quedado con Moni y Sofía.

Contento, muy contento.

Dos datos que me hacen ver el valor de lo que conseguido en este Maratón (ojo!, que para mi esto de correr es un hobby y lo hago principalmente para poder darme mis lujos con la comida. Que si yo no engordara iba a correr Maratones otro. Así que acabarlo ya es un lujo aunque para muchos hacer estas marcas que yo hago sea de risa):

1-      Maratón de 15.000 inscritos: 135 intervenciones del Samur (casi un 1% de corredores) casi todas por golpes de calor, con 30 de ellos trasladados a Hospitales (7 de ellos en estado grave, incluido una persona de 53 años con un infarto en el km40)… EL CALOR HIZO ESTRAGOS ESTE AÑO

2-      En el cuadro resumen que pasan al acabar el Maratón con los tiempos de paso de cada corredor cada 5 kms , resulta que la peor posición en carrera la tengo en el paso por la Media Maratón (puesto 4310). En el km35 voy el 3978 (más de 300 posiciones ganadas en esos 15kms). Pero lo más reseñable para mi, y que da valor a lo conseguido, es que del 35 al 40 que voy fundido y ya va mucha gente andando gano 250 puestos (posición km40: 3729) y todavía en los dos últimos kilómetros gano 50 puestos más, para acabar el 3676. Lo de menos es la posición, para alguien como yo que su objetivo desde el primer Maratón hace 9 años era acabar el Maratón, y sin pararse (y si bajaba de 4 horas era la leche) lo importante es ver como realmente fue duro y supe gestionar ese sufrimiento.

El recorrido (ya lo conocía), la climatología y mi estado físico no acompañaban para hacer un gran despliegue pero desde la perspectiva de todo esto creo que es uno de los mejores Maratones que he hecho a pesar de que al acabar no iba del todo contento.

 


      

 

 

 

4 comentarios:

  1. Y porque es Jesús. Que siempre que leo lo que escribes termino llorando de emoción? Sera que no es lo mismo que sufra un desconocido a que lo haga un buen amigo. Un abrazo campeón.
    Algún día seré como tu

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  2. Un abrazo para el Rey de "Las Flores del Jardín" de la zona de Estrecho. Raul estoy deseando que un año me acompañes. Que te conste que cuando pasé por la esquina de la calle de la tienda con Bravo Murillo me acordé de ti y estuve buscando a ver si andaban por allí Gema, Pau y Alex.
    Nos vemos pronto crack y enhorabuena por tu resultado en la Media, que tiemblen los keniatas que el año que viene en lugar de estar en el cajón detrás de ellos estarás a su lado.

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  3. Antes de nada, estimado Jesús, felicitarte por tu 13er. Maratón (logrado, además, con una notable marca), y por tu excelente blog.

    Tenemos mucho en común: yo también soy un corredor veterano (algún año más joven, si tu "nick" es por tu fecha de nacimiento) y el pasado domingo completé mi 14o. Maratón de Madrid.

    Corrí las 10 ediciones entre 2000 y 2009 (cuando aún era el "Maratón Popular de Madrid") y, tras un triste parón de 4 años, me reenganché en 2014 ...y con ésta ya son otras 4.

    ¿Las marcas? Bueno, nada espectaculares pero creo que dignas: con veintitantos años, me acerqué bastante a bajar de las 3 horas; en la treintena, estaba en torno a las 3 horas y media (10 minutos arriba o abajo), y ya en la cuarentena, todavía logro terminarlo sobre las 3h y 3/4 (aunque alguna vez me acerqué peligrosamente a las 4h...).

    Para mí, éste siempre será "El MA.PO.MA.", pues creo que el nuevo y "rockanrolero" patrocinador yankee no he hecho más que duplicar el precio de los dorsales, por puro afán de lucro, sin que la bolsa del corredor o el avituallamiento hayan mejorado en nada.

    Si la carrera sigue siendo magnífica, es sólo gracias a los benditos voluntarios y al calor del público (¡¡¡Mil gracias!!!).

    En fin, posiblemente no quedó más remedio que "venderse al capital extranjero" para no suspender la carrera en los peores años de la crisis (esos de la "medalla de plástico" de 2008 y 2009...)

    Lo que tampoco ha cambiado es la dureza del trazado (esas horribles "cuesta-arribas" en los últimos 10 Kms, en la salida de la Casa de Campo y en ese absurdo callejeo en torno al Retiro, 2-3 Kms antes de la Meta) y lo inclemente del clima del abril madrileño (por mucho calor, por mucho frío y/o por mucha lluvia, como en 2015).

    Pero eso también forma parte de su "encanto", su fuerte personalidad que le distingue de otros maratones más llanos y "asequibles" (si tal cosa existe).

    Sólo he corrido aquí, en mi ciudad. Pero "en la agenda" tengo correr algún día otro Maratón en España (Sevilla, Valencia, Palma, Barcelona...) y, quizás, en el extranjero (Londres, Berlín, New York, Boston...).

    Por ahora, me conformaría con correr un 2do. maratón al año cerca de casa, el de "Vías Verdes" de Arganda y/o el de Alcalá de Henares.

    Bueno, no me "apropio" más de tu blog. Enhorabuena por tu carrerón y gracias por permitirme comentar aquí.

    Un cordial saludo, Pablo

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  4. Hola Pablo.

    Encantado, y gracias por pasar oir aquí a dejar tus opiniones.

    Evidentemente, el encanto de Madrid y su Maratón en tiempos del MAPOMA (MAraton POpular de MAdrid) ya se ven desde la lejanía y nada tienen que ver con el actual Maraton.

    Quizás lo único igual, la dureza del recorrido. Pero este es un tema que nunca se solucionará hasta que nadie llegue con cabeza a este Ayuntamiento y comprenda que, aunque sea un engorro para la ciudad cortar el tráfico una mañana entera (es una vez al año) la repercusión económica para Hoteles, Resturantes y demás comercios en general, compensa el caos que se puede generar ese día en la ciudad.

    Pero mientras la Salida sea en el Retiro y, para molestar menos en el centro de Madrid, te llevan del km22 al km35 por los aledaños del Manzanares...

    Luego hay que volver a la Salida, y si en el km25 estás entrando en la Casa de Campo y saliendo en el km31 y estás en los puntos más bajos de altitud de la carrera, luego hay que recuperar eso que has bajado... y con 3h de carrera en las piernas, y el calor, la cosa se complica.

    Pero ya sabemos lo qur hay rn este recorrido. Y los que vamos, ya sabemos a lo que vamos y lo que nos vamos a encontrar.

    Espero verte en el de Alcala de Henares. Corrí el año pasado hasta el km30 (acababa de hacer el Maraton de Zaragoza y mi cuerpo no estaba recuperado completamente como para terminar este otro también). El recorrido es mucho mas llevadero que el de Madrid y, espero que lo solucionen en esta segunda edición, el unico "pero" importante fue la falta de avituallamientos en una parte del recorrido (al que se le dan dos vueltas).

    Un saludo

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